• ¡Que bueno caminar contigo!


    26 de abril: Jornada Vocaciones Nativas
  • ¿Qué es Vocaciones Nativas?


    Un jornada dedicada a la oración y la ayuda para las vocaciones en los territorios de misión
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    Ayuda a la formación de 73.000 seminaristas y 6.000 novicios y novicias en las misiones
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viernes, 24 de abril de 2015

Monseñor Piñeiro agradece el compromiso misionero de la Archidiócesis de Toledo

El Arzobispo de Ayacucho y presidente de la Conferencia Episcopal Peruana ha destacado la colaboración misionera que la Archidiócesis de Toledo mantiene con Lurín y Moyobamba


Las Jerónimas de San Pablo de Toledo, las Madres Carmelitas de Yepes, las Madres Concepcionistas Franciscanas de La Puebla de Montalbán y el Colegio Diocesano Santísimo Cristo de la Sangre de Torrijos han recibido la visita de Monseñor Salvador Piñeiro, Arzobispo de Ayacucho y presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, que con motivo de la Jornada de Vocaciones Nativas ha expresado su gratitud permanente con la Archidiócesis de Toledo “por la colaboración que mantiene con Lurín y Moyobamba en Perú, además del compromiso misionero que sentimos muy cerca”. 

Una visita que ha estado impregnada de la “Alegría del Evangelio”, como ha ocurrido en el Colegio Santísimo Cristo de la Sangre de Torrijos, en el que el Arzobispo de Ayacucho ha conocido la realidad educativa, acompañado de miembros de la dirección del centro educativo, como los sacerdotes Ángel Camuñas y Julián Carril, además del Delegado Episcopal de Misiones y Director Diocesano de Obras Misionales Pontificias, Jesús López Muñoz. En el centro educativo diocesano el Arzobispo de Ayacucho, Monseñor Piñeiro, ha compartido un diálogo cercano con los alumnos, que han preguntado sobre la vocación sacerdotal del prelado, así como anécdotas del día a día en Perú.

Monseñor Salvador Piñeiro ha querido destacar de manera especial la Jornada de Vocaciones Nativas durante su visita a las Jerónimas de San Pablo de Toledo, las Madres Carmelitas de Yepes, las Madres Concepcionistas Franciscanas de La Puebla de Montalbán. En las tres visitas Monseñor Piñeiro ha recordado que esta Jornada, promovida por la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol tiene como finalidad “ayudar a la formación y el sostenimiento de las vocaciones que Dios suscita al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada en los territorios de misión”. En este sentido afirmaba al Arzobispo de Ayacucho que “es el comienzo de una nueva etapa, impregnada de amor y de bondad, que ha de recorrer. El secreto de esta nueva actitud nace de la certeza de que el amor no admite cálculos ni contraprestaciones: es la entrega radical de uno mismo. Inmediatamente, sin buscarlo, casi sin desearlo, se experimenta la belleza de la donación. Así, de manera sencilla, pero heroica, comienza el caminar del discípulo, con la mirada puesta en la espalda del Maestro que va por delante desbrozando el camino”.

Finalmente también ha querido señalar el Arzobispo de Ayacucho la necesidad de oración, y así se lo ha manifestado a las madres que ha visitado en los tres conventos, pidiendo permanentes oraciones por Perú y, en particular, por Moyobamba y Lurín, donde prosiguen la labor misionera varios misioneros diocesanos toledanos.






lunes, 20 de abril de 2015

Mensaje del Papa Francisco para la 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

"EL ÉXODO, EXPERIENCIA FUNDAMENTAL DE LA VOCACIÓN" DEL MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA 52 JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES Y JORNADA VOCACIONES NATIVAS 2015 QUE EN ESPAÑA CELEBRAMOS CONJUNTAMENTE EL 26 DE ABRIL CON EL LEMA "QUÉ BUENO CAMINAR CONTIGO"


Queridos hermanos y hermanas:

El cuarto Domingo de Pascua nos presenta el icono del Buen Pastor que conoce a sus ovejas, las llama por su nombre, las alimenta y las guía. Hace más de 50 años que en este domingo celebramosla Jornada Mundial de Oración por las VocacionesEsta Jornada nos recuerda la importancia de rezar para que, como dijo Jesús a sus discípulos, «el dueño de la mies… mande obreros a su mies» (Lc 10,2). Jesús nos dio este mandamiento en el contexto de un envío misionero: además de los doce apóstoles, llamó a otros setenta y dos discípulos los mandó de dos en dos para la misión (cf. Lc 10,1-16). Efectivamente, si la Iglesia «es misionera por su naturaleza» (Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Ad gentes, 2), la vocación cristiana nace necesariamente dentro de una experiencia de misión. Así, escuchar y seguir la voz de Cristo Buen Pastor, dejándose atraer y conducir por él y consagrando a él la propia vida, significa aceptar que el Espíritu Santo nos introduzca en este dinamismo misionero, suscitando en nosotros el deseo y la determinación gozosa de entregar nuestra vida y gastarla por la causa del Reino de Dios.

Entregar la propia vida en esta actitud misionera sólo será posible si somos capaces de salir de nosotros mismos. Por eso, en esta 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quisiera reflexionar precisamente sobre ese particular «éxodo» que es la vocación o, mejor aún, nuestra respuesta a la vocación que Dios nos da. Cuando oímos la palabra «éxodo», nos viene a la mente inmediatamente el comienzo de la maravillosa historia de amor de Dios con el pueblo de sus hijos, una historia que pasa por los días dramáticos de la esclavitud en Egipto, la llamada de Moisés, la liberación y el camino hacia la tierra prometida. El libro del Éxodo ―el segundo libro de la Biblia―, que narra esta historia, representa una parábola de toda la historia de la salvación, y también de la dinámica fundamental de la fe cristiana. De hecho, pasar de la esclavitud del hombre viejo a la vida nueva en Cristo es la obra redentora que se realiza en nosotros mediante la fe (cf. Ef 4,22-24). Este paso es unverdadero y real «éxodo», es el camino del alma cristiana y de toda la Iglesia, la orientación decisiva de la existencia hacia el Padre.

En la raíz de toda vocación cristiana se encuentra este movimiento fundamental de la experiencia de fe: creer quiere decir renunciar a uno mismo, salir de la comodidad y rigidez del propio yo para centrar nuestra vida en Jesucristo; abandonar, como Abrahán, la propia tierra poniéndose en camino con confianza, sabiendo que Dios indicará el camino hacia la tierra nueva. Esta «salida» no hay que entenderla como un desprecio de la propia vida, del propio modo sentir las cosas, de la propia humanidad; todo lo contrario, quien emprende el camino siguiendo a Cristo encuentra vida en abundancia, poniéndose del todo a disposición de Dios y de su reino. Dice Jesús: «El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna» (Mt 19,29). La raíz profunda de todo esto es el amor. En efecto, la vocación cristiana es sobre todo una llamada de amor que atrae y que se refiere a algo más allá de uno mismo, descentra a la persona, inicia un «camino permanente, como un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo, más aún, hacia el descubrimiento de Dios» (Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 6).

La experiencia del éxodo es paradigma de la vida cristiana, en particular de quien sigue unavocación de especial dedicaciónal servicio del Evangelio. Consiste en una actitud siempre renovada de conversión y transformación, en un estar siempre en camino, en un pasar de la muerte a la vida, tal como celebramos en la liturgia: es el dinamismo pascual. En efecto, desde la llamada de Abrahán a la de Moisés, desde el peregrinar de Israel por el desierto a la conversión predicada por los profetas, hasta el viaje misionero de Jesús que culmina en su muerte y resurrección, la vocación es siempre una acción de Dios que nos hace salir de nuestra situación inicial, nos libra de toda forma de esclavitud, nos saca de la rutina y la indiferencia y nos proyecta hacia la alegría de la comunión con Dios y con los hermanos. Responder a la llamada de Dios, por tanto, es dejar que él nos haga salir de nuestra falsa estabilidad para ponernos en camino hacia Jesucristo, principio y fin de nuestra vida y de nuestra felicidad.

Esta dinámica del éxodo no se refiere sólo a la llamada personal, sino a la acción misionera y evangelizadora de toda la Iglesia. La Iglesia es verdaderamente fiel a su Maestro en la medida en que es una Iglesia «en salida», no preocupada por ella misma, por sus estructuras y sus conquistas, sino más bien capaz de ir, de ponerse en movimiento, de encontrar a los hijos de Dios en su situación real y de compadecer sus heridas. Dios sale de sí mismo en una dinámica trinitaria de amor, escucha la miseria de su pueblo e interviene para librarlo (cf. Ex 3,7). A esta forma de ser y de actuar está llamada también la Iglesia: la Iglesia que evangeliza sale al encuentro del hombre, anuncia la palabra liberadora del Evangelio, sana con la gracia de Dios las heridas del alma y del cuerpo, socorre a los pobres y necesitados.

Queridos hermanos y hermanas, este éxodo liberador hacia Cristo y hacia los hermanos constituye también el camino para la plena comprensión del hombre y para el crecimiento humano y social en la historia. Escuchar y acoger la llamada del Señor no es una cuestión privada o intimista que pueda confundirse con la emoción del momento; es un compromiso concreto, real y total, que afecta a toda nuestra existencia y la pone al servicio de la construcción del Reino de Dios en la tierra. Por eso, la vocación cristiana, radicada en la contemplación del corazón del Padre, lleva al mismo tiempo alcompromiso solidario en favor de la liberación de los hermanos, sobre todo de los más pobres. El discípulo de Jesús tiene el corazón abierto a su horizonte sin límites, y su intimidad con el Señor nunca es una fuga de la vida y del mundo, sino que, al contrario, «esencialmente se configura como comunión misionera» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 23).

Esta dinámica del éxodo, hacia Dios y hacia el hombre, llena la vida de alegría y de sentido. Quisiera decírselo especialmente a los más jóvenes que, también por su edad y por la visión de futuro que se abre ante sus ojos, saben ser disponibles y generosos. A veces las incógnitas y las preocupaciones por el futuro y las incertidumbres que afectan a la vida de cada día amenazan con paralizar su entusiasmo, de frenar sus sueños, hasta el punto de pensar que no vale la pena comprometerse y que el Dios de la fe cristiana limita su libertad. En cambio, queridos jóvenes, no tengáis miedo a salir de vosotros mismos y a poneros en camino. El Evangelio es la Palabra que libera, transforma y hace más bella nuestra vida. Qué hermoso es dejarse sorprender por la llamada de Dios, acoger su Palabra, encauzar los pasos de vuestra vida tras las huellas de Jesús, en la adoración al misterio divino y en la entrega generosa a los otros. Vuestra vida será más rica y más alegre cada día.

La Virgen María, modelo de toda vocación, no tuvo miedo a decir su «fiat» a la llamada del Señor. Ella nos acompaña y nos guía. Con la audacia generosa de la fe, María cantó la alegría de salir de sí misma y confiar a Dios sus proyectos de vida. A Ella nos dirigimos para estar plenamente disponibles al designio que Dios tiene para cada uno de nosotros, para que crezca en nosotros el deseo de salir e ir, con solicitud, al encuentro con los demás (cf. Lc 1,39). Que la Virgen Madre nos proteja e interceda por todos nosotros.
Papa Francisco
Vaticano, 29 de marzo de 2015
Domingo de Ramos


En la página del Vaticano pueden encontrar el 52 Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones en diferentes idiomas y también mensajes de las jornadas anteriores: 
Ir a la página Mensajes del Papa Francisco para Vocaciones

El Papa Francisco en su pontificado ha hablado en repetidas ocasiones sobre la Vida Consagrada toda la información en http://www.vocacionesnativas.es/p/papa-francisco.html

sábado, 18 de abril de 2015

Arzobispo de Toledo y Obispo de Moyobamba (Perú) transmiten la “alegría del Evangelio” junto a la Infancia Misionera


  • Más de 500 niños, jóvenes y familiares han participado en esta edición del Festival de la Canción Misionera, que se celebra en Toledo desde hace treinta años.
  • Monseñor Braulio Rodríguez Plaza, Arzobispo de Toledo y Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y de Cooperación con las Iglesias, y Monseñor Rafael Escudero, Obispo de Moyobamba (Perú), y natural de Quintanar de la Orden, han participado en el Festival de la Canción Misionera

Música, alegría, misión, Infancia Misionera... han conformado las canciones con las que once grupos han participado en el Festival de la Canción Misionera. Grupos llegados desde Toledo (Hogar Nazaret, Grupo Oasis y Parroquia San José Obrero), Olías del Rey (Parroquia San Pedro Apóstol), Lominchar (Parroquia San Esteban Protomártir), Valmojado (Parroquia Santo Domingo de Guzmán), Villafranca de los Caballeros (Parroquia Nuestra Señora de la Asunción), Talavera de la Reina (Colegio La Milagrosa), Nambroca (Parroquia Nuestra Señora de la Purificación), Yuncos (Parroquia San Juan Bautista) y finalmente la Parroquia de San Martín y Santa Ana de Pusa.

Más de 300 participantes y en total más de 500 personas las que hoy se han sumado a la “Alegría de Cantar el Evangelio”. Lema con el que han sido congregados esta mañana en torno a la música, al Arzobispo de Toledo y al Obispo de Moyobamba, que han transmitido gratitud y alegría por poder participar en esta fecha clave del calendario de actividades del Plan Pastoral Diocesano. Es más, el Arzobispo de Toledo, Monseñor Braulio Rodríguez, ha convocado ya el próximo Festival de la Canción Misionera, que se celebrará en el mes de abril del año 2016.

En sus palabras durante el Festival de la Canción Misionera, el Arzobispo de Toledo, Monseñor Braulio Rodríguez, ha transmitido a los niños y jóvenes participantes la importancia de la “alegría” y esencialmente “la celebración del Domingo, que nos recuerda la alegría de la Pascua de la Resurrección”. En este sentido ha destacado el compromiso de los niños y jóvenes que quieren ser “uno de ellos”, y a la pregunta “¿qué es ser uno de ellos?”, los niños y jóvenes han respondido “¡ser misioneros!”. El Arzobispo toledano también ha destacado el trabajo de todos y cada uno de los misioneros, pero afirmando que el trabajo de la “Infancia Misionera” es un verdadero encuentro con Jesucristo, razón de nuestra alegría e impulso de nuestras acciones.

Por otra parte, el Obispo de Moyobamba (Perú), Monseñor Rafael Escudero, natural de Quintanar de la Orden, ha querido compartir con los niños y jóvenes el trabajo que los misioneros diocesanos toledanos desarrollan en Perú, al igual que ha agradecido la oportunidad de compartir este Festival de la Canción Misionera con todos ellos. “Acabo de llegar de Perú”, señalaba el prelado, “y junto a D. Braulio queremos estar junto a vosotros para vivir y compartir la alegría que vais a transmitir en vuestras canciones”.

Esta edición del Festival de la Canción Misionera también ha contado con sorpresas, como una actuación de magia, pero sin olvidar en ningún momento que las canciones iban dedicadas a todos los niños del mundo de la Infancia Misionera, por los misioneros y misioneras, además de por los cristianos perseguidos, por los que también se ha tenido una oración, siempre desde la cercanía al Evangelio.

La presencia del Arzobispo de Toledo y del Obispo de Moyobamba ha sido toda una sorpresa para los niños y jóvenes, que lo han agradecido, porque se han sentido arropados por los Obispos, que han manifestado, en ambos casos, que han querido acompañar expresamente a todos los participantes en el Festival de la Canción Misionera. Ambos han pedido a los niños que trabajen constantemente en la Infancia Misionera, porque acrecentarán el compromiso misionero. En esta línea el Arzobispo de Toledo, Monseñor Braulio Rodríguez, ha afirmado que “con Jesucristo encontraremos siempre el mensaje alegre y esperanzador del Evangelio, capaz de transformar el mundo”.

En el Festival de la Canción Misionera también ha participado el Delegado Episcopal de Misiones, y director diocesano de Obras Misionales Pontificias, Jesús López Muñoz, que ha sido el encargado de conducir el acto, junto a miembros y voluntarios de la Delegación Diocesana de Misiones, de la Fundación EUNTES – Toledo para el Mundo y de la ONGD Misión América.












viernes, 17 de abril de 2015

Los formadores de seminaristas y novicias abogan por una “cultura vocacional”

La Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el Área de Pastoral Juvenil y Vocaciones de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) y Obras Misionales Pontificias (OMP), organizadores de esta mesa redonda, tienen previsto otro acto el próximo miércoles 22 de abril, en la sede de la Dirección Nacional de OMP, al que acudirán en esta ocasión los formandos: seminaristas y novicias de España y de los territorios de misión.

Mesa redonda con formadores: “La realidad vocacional aquí y en misiones” 

La crisis vocacional es una realidad “en sentido amplio”, no sólo en la disminución de las vocaciones consagradas, sino también en la vocación al matrimonio. Entre las causas más importantes está “la falta de un sujeto vocacional, entendido como persona libre y responsable”. Esta es una de las conclusiones que se derivan de la mesa redonda “La realidad vocacional aquí y en misiones”, que tuvo lugar ayer, miércoles 15 de abril, en el Instituto Teológico de Vida Religiosa (ITVR).

Cecilio Jiménez, sacerdote diocesano de Ávila y ex rector del Seminario de Bata (Guinea Ecuatorial); Paqui Picón, superiora general de la Compañía Misionera del Sagrado Corazón y ex formadora de novicias en la República Democrática del Congo; José Fernando González Espuela, vicerrector del Seminario Mayor de Toledo; y Consuelo Ferrús, maestra de novicias de las Religosas de María Inmaculada (claretianas), compartieron la mesa moderada por el salesiano Javier Valiente. 
Entre los asistentes había numerosos estudiantes del ITVR, acompañados por el gran canciller del Instituto, el claretiano Carlos López Hernández; el secretario de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE, Alonso Morata Moya; la vicepresidenta de la CONFER, Mª Rosario Ríos Álvarez; y el director nacional de OMP, Anastasio Gil.

Los formadores hablaron de una “emergencia vocacional” que viene de la falta de una “cultura vocacional” y abogaron por estar “cerca de los jóvenes” y trabajar junto a los lacios para cultivar juntos “los valores vocacionales”. En este sentido se habló de la importancia de la “pastoral familiar”; y Consuelo Ferrús, confesó que su vocación había nacido en una familia y que muchas otras surgen en la parroquia o en grupos de oración”.

En una sociedad donde la “dimensión trascendente” es puesta en entredicho”, no es fácil que se nutra esta “cultura vocacional”, según afirmó Jiménez. Paqui Picón se preguntó si en ese contexto “se puede percibir la llamada”. No obstante, el cultivo de valores como “el agradecimiento”, pueden favorecer que los jóvenes se interroguen. Como dijo Ferrús, “alguien que vive en el agradecimiento sabe que lo que ha recibido gratis, tiene que darlo gratis” y el vicerrector del Seminario de Toledo subrayó la necesidad de mostrar a los jóvenes que “entregarse” es lo que puede hacerles felices. 
Ferrús, que participó el pasado 11 de abril en el I Congreso de Formadores y Consagrados y Consagradas que tuvo lugar en Roma, se hizo eco de algunas de las ideas expresadas por el Papa Francisco en el encuentro que mantuvo con los formadores al finalizar el Congreso, por ejemplo que “mucho más grave” que la crisis cuantitativa, es la crisis cualitativa. La religiosa defendió la importancia de una personalidad “estructurada” y compartió con el Papa la importancia de “saber decir que no”. 

Los formadores estuvieron de acuerdo en la necesidad de hacer un correcto proceso de discernimiento y quienes han trabajado con las vocaciones en territorios de misión explicaron sus dificultades. Paqui Picón dijo que “vienen muchas jóvenes, pero hay que distinguir entre la llamada, que viene de Dios, y el deseo, que viene de la persona”. La formadora confesó que “uno percibe si Dios ha tocado el corazón de una joven y esto es precioso”. Por su parte, el ex rector del Seminario de Bata afirmó que “los finales de curso eran tremendos, con mucho dolor de estómago, porque cuando dices que no a un candidato, nunca tienes la seguridad de estar tomando la decisión adecuada”. En este sentido, Jiménez subrayó también la importancia de que el joven se sienta “protagonista de sus decisiones” y de que el formador acepte también que no responda a sus “expectativas”. 

Este acto ha sido el primero de los previstos para celebrar conjuntamente la 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas 2015, que tendrán lugar el domingo 26 de abril con el lema "¡Qué bueno caminar contigo!".

jueves, 16 de abril de 2015

El próximo sábado, Toledo se convierte en el “epicentro” de la canción misionera

El Arzobispo de Toledo, D. Braulio Rodríguez Plaza, acompañará a los 500 niños y jóvenes que participan en el Festival de la Canción Misionera

  • Los participantes y asistentes contarán con el testimonio misionero del Padre Ángel Luis Lorente, que desde el año 2011 desarrolla su labor pastoral en México
  • Desde las 10:30 horas, del próximo sábado, el Salón de Actos “Jesús Hornillos” del Colegio de Infantes se convertirá en el “epicentro” de la canción misionera
Ya está todo preparado para el desarrollo del Festival de la Canción Misionera, que un año más organizan la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo y la Dirección Diocesana de Obras Misionales Pontificias. Una fecha clave en la que cientos de niños y jóvenes llegan hasta el Salón de Actos “Jesús Hornillos” del Colegio Nuestra Señora de los Infantes para sumarse a “La alegría de cantar el Evangelio”, en un acto que dará comienzo a las 10:30 horas.

Esta edición del Festival de la Canción Misionera contará también con la presencia del Arzobispo de Toledo, D. Braulio Rodríguez Plaza, que ha querido expresamente acompañar un año más a todos los jóvenes y niños, que quieren manifestar su compromiso misionero y su disponibilidad para ayudar desde la Infancia Misionera, desde proyectos que día a día desarrollan en sus parroquias, colegios y movimientos.

Además, los participantes y asistentes contarán con el testimonio misionero del Padre Ángel Luis Lorente, misionero toledano que desde el año 2011 desarrolla su labor pastoral en México, habiendo estado previamente en Perú.

Son 10 los grupos, parroquias y colegios que en esta edición participarán en el Festival de la Canción Misionera, que afirmarán la capacidad de transformar el mundo con el mensaje alegre y esperanzador del Evangelio.

La Delegación Diocesana de Misiones de Toledo reitera su invitación a todos los toledanos para que asistan  al Festival de la Canción Misionera, cuya entrada es gratuita hasta completar aforo, desarrollándose desde las 10:30 hasta las 13:30 horas.


lunes, 13 de abril de 2015

500 niños y jóvenes participarán en el Festival de la Canción Misionera

El próximo sábado, 18 de abril, el Salón de Actos "Jesús Hornillos" del Colegio de Infantes acogerá una nueva edición diocesana del Festival de la Canción Misionera


  • La Delegación Diocesana de Misiones de Toledo invita a todos los toledanos para que asistan al Festival de la Canción Misionera, recordando que la entrada es gratuita hasta completar aforo
  • En esta edición son diez grupos de parroquias y movimientos pastorales diocesanos los que han confirmado su participación en una actividad que desborda “alegría”
La Delegación Diocesana de Misiones de Toledo y la Dirección Diocesana de Obras Misionales Pontificias han organizado un año más el Festival de la Canción Misionera, actividad misionera que año tras año, y con la participación de cientos de niños y jóvenes, se ha consolidado como una fecha clave del Plan Pastoral Diocesano. En esta ocasión el Festival de la Canción Misionera se ha convocado bajo el lema “La alegría de cantar el evangelio”, que se celebrará el próximo sábado, 18 de abril, de 10:30 a 13:30 horas en el Salón de Actos “Jesús Hornillos” del Colegio Nuestra Señora de los Infantes en Toledo.

Esta actividad se enmarca en las actividades de la Infancia Misionera, la mayor y más antigua red de solidaridad infantil del mundo, que desarrolla durante todo el año la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo. El Delegado Diocesano de Misiones, Jesús López, ha afirmado que “desde Obras Misionales Pontificias y nuestra Delegación Diocesana de Misiones proponemos, con la canción, con la música, un camino que fomenta la solidaridad entre los niños de Toledo y del resto del mundo”. Por ello, destaca el delegado diocesano de misiones, durante todo el año “seguimos trabajando con este espíritu, fomentando en los niños y jóvenes el sentido de la misión, logrando que los niños toledanos también se abran a la solidaridad y la fraternidad misionera entre los pueblos”.

“Nuestros pequeños quieren ayudar a los niños y a la misión”, señala en ese sentido López Muñoz, por lo que “con gestos sencillos”, pero “preparados durante muchas semanas, como son sus canciones originales”, logramos que desde Infancia Misionera abran el sentido de la solidaridad.

10 grupos, parroquias y colegios llegados de varios lugares de la Diócesis de Toledo se darán cita en el encuentro en el que los niños y jóvenes participantes con su canción pondrán su granito de arena para transformar el mundo con el mensaje alegre y esperanzador del Evangelio.

Desde Toledo ya han confirmado su participación el Grupo de Jóvenes de Oasis, el Grupo Hogar de Nazaret y el Colegio San Juan Bautista y la Parroquia San José Obrero, además de la Parroquia San Esteban Protomártir de Lominchar, la Parroquia San Pedro Apóstol de Olías del Rey, el Colegio Milagrosa de Talavera de la Reina, la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción de Villafranca de los Caballeros, la Parroquia Nuestra Señora de la Purificación de Nambroca, la Parroquia Santo Domingo de Guzmán de Valmojado, entre otros lugares que podrán sumarse el próximo sábado.

Serán más de 500 niños y jóvenes los que participarán en el Festival de la Canción Misionera, por lo que la Delegación de Misiones de Toledo anima y reitera su invitación a todos los toledanos que deseen sumarse a este encuentro que desde la canción realizarán unidos por la Infancia Misionera de todo el mundo.