• El Arzobispo de Toledo con la Infancia Misionera


    Todos unidos con el lema "Yo soy uno de ellos"
  • INFANCIA MISIONERA 2015


    Presentamos a los niños la humanidad como una familia donde no hay distinción de personas
  • "YO SOY UNO DE ELLOS" VÍDEO DE INFANCIA MISIONERA 2015


    Te invitamos a ver y compartir el vídeo con otras personas.
  • 15000 KILOS DE MEDICAMENTOS RECOGIDOS EN LA ARCHIDIÓCESIS DE TOLEDO CON DESTINO MISIONERO


    En el año 2014 fueron recogidos más de 1100 kilos hasta el mes de octubre.
  • EL NEGRO NO ES UN SOLO COLOR, SINO MUCHOS COLORES DIFERENTES


    "Aquí uno se da cuenta de que el corazón del hombre solo lo conoce Dios"

domingo, 25 de enero de 2015

El Arzobispo de Toledo a la Infancia Misionera: “O somos misioneros o somos una “birria” de cristianos”

La Catedral de Toledo acoge la celebración diocesana de la Infancia Misionera bajo el lema “Yo soy uno de ellos”


Este año los niños y jóvenes de las Parroquias de “Nuestra Señora de la Paz” (La Puebla de Montalbán), “Santa María Magdalena” (Escalonilla) y “San José Obrero” (Polígono Residencial, Toledo), entre otros lugares, han llenado hoy la Catedral para celebrar la Infancia Misionera

“Yo soy uno de ellos”, es el lema con el que Obras Misionales Pontificias, desde la Dirección Diocesana de Toledo y la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo, ha invitado a celebrar este domingo de la Infancia Misionera, día en el que de manera especial, y siempre en colaboración y con la implicación de los educadores, se ayuda a que los niños “descubran la universalidad de la fe y su dimensión misionera”, como ha manifestado el Delegado Episcopal de Misiones, Jesús López Muñoz, en declaraciones a medios de comunicación antes de la celebración de la eucaristía.



El delegado episcopal de misiones, López Muñoz, afirmaba que “nuestro Arzobispo, D. Braulio, como padre y animador principal de la Infancia Misionera en nuestra Diócesis realiza constantes invitaciones para que todos los chavales se sumen a este movimiento de solidaridad en el que Jesús es el centro y nuestro ejemplo”. En ese sentido, ha querido agradecer de manera especial la participación de casi 200 jóvenes llegados de las parroquias de La Puebla de Montalbán, Escalonilla y “San José Obrero” del Polígono toledano, entre otros lugares, que han colmado de alegría la Catedral.



Arzobispo de Toledo: “O somos misioneros o somos una “birria” de cristianos”

Muy cercano a la realidad que viven los niños en nuestros pueblos y otros lugares del mundo, el Arzobispo de Toledo y Primado de España, Monseñor Braulio Rodríguez Plaza, en la actualidad presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y de Cooperación con las Iglesias de la Conferencia Episcopal Española, ha presidido la Eucaristía que junto a los niños de la Infancia Misionera se ha celebrado en la Catedral de Toledo. En la ceremonia el Arzobispo ha estado acompañado por el Delegado de Misiones, Jesús López Muñoz, junto al Deán de la Catedral, Juan Sánchez, el canónigo Cleofé Sanchéz,  el párroco de San José Obrero, José Antonio Jiménez, el párroco de Escalonilla, Francisco Sánchez – Brunete, además del canónigo Tomás Ruiz, como maestro de ceremonias.



Ha sido el Arzobispo el que ha recordado que en la Infancia Misionera “se crece en el conocimiento del mensaje de Jesús, se participa activamente en la oración y en la celebración de los sacramentos, lo que nos lleva al deseo de vivir según el Evangelio y el compromiso de hacer partícipes a otros del amor de Dios Padre”, enfatizando con especial fuerza que “o somos misioneros o somos una “birria” de cristianos”.



En ese sentido Monseñor Rodríguez Plaza recordaba que la Infancia Misionera “es una institución de la Iglesia para que los niños y chavales del mundo se ayuden unos a otros”, preguntando a los niños sobre cuál es la mayor riqueza que poseen, a la vez que les decía “la mayor riqueza que tenéis los niños católicos es que creéis en Jesús, y esa fe hay que compartirla y no ser unos “rapiñas” que guardéis sólo para vosotros la fe en Jesús que recibisteis gratis. Eso pensó un obispo francés hace casi dos siglos, y así nació la Infancia Misionera, para ayudar a muchos misioneros lejos de España: son sacerdotes, religiosos y cristianos fieles laicos, muchos catequistas”.



También destacaba el Arzobispo de Toledo que “todos somos hijos de Dios, dijo Jesús y nadie puede ser discriminado”, centrando ahí el lema de este año de la Infancia Misionera “Yo soy uno de ellos”, porque la principal enseñanza de Jesús es desvelarnos que todos somos hijos de Dios y no hay distinción entre unos y otros. Por ello “quienes por la fe y el bautismo se han incorporado a la Iglesia tenemos el deber de decírselo a quien aún no lo sabe, y de esto modo todos nos convertiremos en pequeños misioneros”.



“¡Animaros y vivid la Infancia Misionera”, es la invitación que ha cursado el Arzobispo de Toledo, pidiendo a los niños de la Infancia Misionera que “seáis valientes y podáis ser uno de ellos, de los misioneros”, a la vez que pedía que no se olviden de “rezar por los misioneros y porque los niños no sufran la guerra, el hambre, el ébola, la falta de escuela, de cariño...”. Proseguía el Arzobispo recordando que “el Papa Francisco siempre está diciendo que hay que cuidar de los niños, pero de todos, diciéndoles que Jesús les quiere y cuenta con ellos para cambiar el mundo a mejor, con menos odios e injusticias, con más alegría y compartir”.



Una celebración de la Infancia Misionera que acababa con el saludo cercano del Arzobispo a todos y cada uno de los niños y jóvenes que han participado este año en la Catedral, animándoles a que sigan trabajando para entre todos los “pequeños misioneros” lograr que la “alegría del Evangelio” llegue a todos los rincones y corazones del mundo.







lunes, 19 de enero de 2015

“Soy fruto del trabajo de los misioneros”

Marlon González, joven de la Casa Hogar Nuestro Pequeños Hermanos en Nicaragua


Desde su inicio en 1954, la Fundación Casa Hogar ha acogido a 17.000 niños huérfanos y necesitados en nueve casas de 9 países   I   Alberto Cisneros, sacerdote diocesano de Osma-Soria, misionero en la Casa de Nicaragua, explica cómo es la acción misionera de la Iglesia con niños   I   Infancia Misionera financió el año pasado 2.868 proyectos infantiles en todo el mundo   I   Los niños pueden aprender a ser solidarios a través de la nueva App Infancia Misionera

Infancia Misionera trabaja desde 1843 para la promoción y formación de los niños del mundo. Esta mañana, en la rueda de prensa de presentación de la Jornada, que se celebrará el próximo 25 de enero, un misionero español en Nicaragua y un joven que ha recibido su ayuda desde niño han testimoniado cómo la Iglesia acompaña a la infancia desprotegida y han hecho presente el lema de este año “Yo soy uno de ellos”. Para animar a los niños españoles a participar de esta Jornada, Infancia Misionera España ha convocado un Concurso de Cuentos –cuyo resultado se ha hecho público hoy-; y ha creado la App Infancia Misionera, que habla a los pequeños en lenguaje digital.

“Yo soy uno de ellos porque he crecido gracias a la ayuda de muchas personas generosas”, ha afirmado Marlon González en la presentación de la Jornada de Infancia Misionera. Este joven de 23 años, tras fallecer su madre y quedarse sin casa, fue acogido siendo un niño en la Casa Hogar Nuestros Pequeños Hermanos de Nicaragua. Allí encontró a “su familia” y un futuro: le acogieron a él y a sus tres hermanos y les ofrecieron un hogar y una formación. “Nuestros Pequeños Hermanos”, fundada por el Padre Wasson en 1954 ha acogido desde entonces a más de 17.000 niños en las nueve casas que tienen en Caribe y Centroamérica. “Desde que llegué, mi vida cambió”, afirmó el joven. “En estos años me he preparado para la vida. Soy fruto del trabajo de los misioneros”.  Marlon ha explicado cómo en la actualidad estudia ingeniería informática y, movido por el agradecimiento, dedica gran parte de su tiempo a ayudar en la Casa. “A mí me han ayudado, así que yo siento la necesidad de ayudar también”.

En esta Casa trabaja -o como él dice, “sirve”- Alberto Cisneros, misionero en Nicaragua. Desde que descubrió la fe y su vocación sacerdotal en una experiencia de #VeranoMision con los combonianos, siempre sintió el deseo de partir a la misión. Después de varios años de espera, el obispo de Osma-Soria, monseñor Gerardo Melgar le permitió empezar esta nueva etapa como responsable de pastoral de la Casa Hogar Nuestros Pequeños Hermanos. “Yo soy célibe, pero me convierto en padre de 300 niños”, ha explicado el misionero. “Dios nos los ‘presta’ para sacarlos adelante”. Según ha explicado, se encarga de acercar a los niños al amor de Dios, pero siempre se le puede ver en la cocina, o trabajando en el campo. “Un padre de familia tiene que hacer de todo”. Cisneros ha contado cómo acogen a niños que han sufrido el abandono, el acoso, incluso la explotación y les ofrecen una casa donde sentirse miembros de una sola familia. Esta iniciativa, que sobrevive exclusivamente de la Providencia, tiene cuatro pilares: estudio, trabajo, respeto y amor a Dios. “Cuando me acuesto doy gracias a Dios por poder ayudar a estos niños, que han sufrido mucho”.

La lucha por la promoción integral y formación de la Infancia del mundo ha sido el objetivo de la Obra Pontifica de Infancia Misionera desde los inicios. Anastasio Gil, director nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP) ha explicado cómo esta iniciativa reunió en todo el mundo 15.665.532,98 euros, que se destinaron íntegramente a 2.868 proyectos de educación, salud y evangelización de los más pequeños. Los niños españoles, según ha expresado, han sido muy generosos con las necesidades de otros niños. En 2014 enviaron más de dos millones de euros. Para fomentar este espíritu de generosidad, Infancia Misionera trabaja a lo largo de todo el año a través de la revista infantil Gesto y de actividades como Sembradores de Estrellas, o los Festivales de la Canción Misionera. Este año, como novedad, OMP ha lanzado la App Infancia Misionera, en la que los niños podrán iniciarse a través del juego en la misión de la Iglesia. También ha organizado un Concurso de Cuentos.

Más información en:


viernes, 16 de enero de 2015

"Yo soy uno de ellos" vídeo de Infancia Misionera 2015


Te has preguntado alguna vez cómo sería tu vida si un día despertaras y descubrieras que todo tu mundo ha cambiado?... Que no estás en tu casa, que tus padres son otros, que vives en otro país…

En un salón de actos, varios niños españoles se encuentran, sin buscarlo, viviendo la vida de otros niños de diferentes continentes. Con todas las dificultades, descubren la alegría que tienen los niños del planeta.

A través de este vídeo, los niños podrán conocer que todos los niños del mundo son hermanos y forman una misma familia, sin diferencias de raza o sexo. Descubren que ellos, como niños de Infancia Misionera, son uno de ellos.

Te invitamos a ver y compartir el vídeo con otras personas. Ponte en la piel de un niño de África, Asia, América y Oceanía y descubrirás que tú eres uno de ellos.



martes, 13 de enero de 2015

Presentación y lema de la Jornada de Infancia Misionera 2015


La principal finalidad de la Obra Pontificia de Infancia Misionera es colaborar con los educadores para que los niños vayan descubriendo la universalidad de la fe y, en consecuencia, su dimensión misionera. La principal enseñanza de Jesús es desvelarnos que todos somos hijos de Dios y que no hay lugar para la acepción de personas. 

Con el lema “Yo soy uno de ellos”, se pretende iniciar a los niños en la certeza de que no hay distinción entre unos y otros, y que, por tanto, no puede haber discriminación entre ellos. Quienes por la fe y el bautismo se han incorporado a la Iglesia tienen el deber de vivirlo y hacérselo llegar a quien aún no lo sabe. El que así lo hace se convierte en un “pequeño misionero".



Objetivos

1. Presentar a los niños la humanidad como una familia donde no hay distinción de personas, dentro de la diversidad, y descubrirles que Dios quiere que todos tengamos un mismo corazón.
2. Despertar en ellos la alegría de reconocerse como “uno más” en el conjunto de esa humanidad, así como el deseo de colaborar para que todos los niños tengan las mismas oportunidades. 
3. Suscitar en los niños — ¡y en los mayores!— el deseo de compartir con los demás, mediante la oración y la ayuda económica, la alegría de ser “misioneros” de Jesús. 
4. Participar en las actividades que organizan los responsables de Infancia Misionera tanto a nivel local, como regional y nacional.



jueves, 8 de enero de 2015

Padre Luis Pérez s.x.: "Deseos para Año Nuevo: que desaparezca el ébola"

El misionero Luis Pérez escribe para ABC Toledo su última carta desde su misión


La fiesta de los Reyes Magos (Epifanía) que aquí se celebra no se parece a la que nosotros celebramos: no hay cena extraordinaria, ni regalos, ni cabalgata, ni reyes…, prácticamente es una fiesta que no existe; salvo a nivel religiosos-celebrativo, celebrando la Eucaristía de la Epifanía del Señor (el domingo 4 de enero) y recordando que la Salvación que Jesús nos ofrece es para todo el mundo: personas, grupos, culturas, que es Universal y que, por lo tanto, la Iglesia es Misionera. Todos los que creemos en Jesús y vivimos unidos e identificados con Él somos misioneros.

El año 2014 lo hemos terminado extremando las medidas de prevención, el gobierno decretó toque de queda en la Noche Vieja para evitar contactos-contagios, con ello la fiesta quedó un tanto aguada con un cierto pesar de la gente: aquí, como en muchas partes, el fin de año y comienzo de nuevo, es una fiesta alegre, bulliciosa, que congrega personas en las calles y en lugares establecidos para cantar, beber, bailar, y pasar las «horas de tránsito» de uno al otro año en festiva reunión…, este año no ha podido ser; en todo caso, en muchas casas (cada uno en la suya), se pudo escuchar música a buen volumen hasta altas horas de la madrugada, la gente no se resigna del todo a perder la alegría de la fiesta y, dentro de las restricciones, se hace lo que se puede.

El año comienza y la presencia del virus del ébola continua, con fecha de hoy las cifras oficiales, dadas por el Ministerio de Salud, nos informan que, desde el comienzo de la epidemia, va a hacer casi un año, los afectados han sido unos 8.000, los muertos más de 2.800, los afectados que han sido tratados y se ha curado unos 2.000. En los primeros días de este mes se ha dado una media de 35 afectados en el país y las muertes siguen… La reorganización de la Sanidad Local y la llegada de la ayuda internacional han proporcionado más personal, estructuras y medios para luchar contra la epidemia, las personas que se salvan al ser tratadas son más; no obstante la incidencia del virus se resiste a remitir y parece que harán falta algunos meses más para erradicarle.
La esperanza es la última que se pierde, las ganas de vivir y de ir adelante se resisten a dejarse aplastar por el pesimismo o la desesperación; por ello comenzando el año se está pensando en abrir escuelas, relanzar planes pastorales, recomenzar actividades…, por ahora es un deseo, una esperanza, habrá que esperar un poco a que las circunstancias permitan hacer todo ello con seguridad, habrá que ganarle más batallas al ébola, habrá que vencer esta «guerra».

Carta de los Reyes Magos, deseos para el año nuevo que comienza.., en nuestro caso los anhelos, las esperanzas, las peticiones y los deseos de futuro se centran en lo mismo: QUE EL ÉBOLA DESAPAREZCA. Que, poco a poco, Sierra Leona (y los demás Países) pueda cerrar este capítulo de sufrimiento y muerte; que todos los aspectos de la vida de las personas y de la sociedad se vayan normalizando; que la esperanza que existe en la gente se haga realidad lo antes posible; que la alegría de vivir, siempre presente en esta sociedad y pueblo, deje de estar empañada por la presencia nefasta de este virus que está causando tanto sufrimiento.

La comunidad cristiana sigue trabajando por mantener la esperanza, viviendo y celebrando su fe y la fraternidad que nos une, así como sigue tratando de mostrar cercanía y apoyo recíproco y a aquellos que se van viendo afectados por el ébola. Esta mañana, dos compañeros con varias personas de la parroquia, han ido a visitar dos aldeas, pertenecientes a la parroquia: Mabuya, con siete casas puestas en aislamiento (casi la mitad de la aldea) y Masongbo; en total unas 53 personas que estarán aisladas 21 días para vigilar su estado sanitario. Es un primer encuentro para ofrecer apoyo, cercanía, seguimiento…, mañana iremos con Caritas para programar el apoyo que se puede ofrecer a estas familias en estas tres semanas en que no pueden moverse de sus casas.

Como ven la vida sigue, nosotros con ella, todos tratando de que sea cada vez más digna, más fraterna, más según el pensamiento de Dios. Todos seguimos adelante con esperanza, confiados en el Señor, en la fraternidad que nos une y en lo que juntos podemos hacer para el bien de todos en cualquier circunstancia.

Les deseo un Año Nuevo lleno de la cercanía y de las bendiciones del Señor, un año en el cual crezca la fraternidad universal, la solidaridad, el hacernos cargo –con alegría- los unos de los otros para el bien de todos.

Hasta la próxima, que espero sea cuando pueda decirles que el ébola no existe y que la vida comienza a ser distinta. Saludos.

P. Luis Pérez Hernández s.x.

Misionero Javeriano en Sierra Leona

Fuente: ABC Toledo


lunes, 5 de enero de 2015

MI MISIÓN, por Tere Monzón Lara (Laica Misionera Comboniana)


Casi en el centro del continente africano se encuentra un país llamado República Centroafricana, en el idioma local, sango, se llama “BE TI AFRICA” (traducido literalmente “corazón de África”). Este país es desconocido para mucha gente y los que lo conocen es solamente por golpes de estado, guerras, conflictos, pobreza, etc.

Es un país muy rico en recursos naturales, tiene oro, diamantes, madera, etc. Y son muchas las etnias y culturas que lo pueblan a pesar de que el número de habitantes es muy reducido unos 4.680.000 y la superficie es un poco más grande que la Península Ibérica 623.000 km2 ).

Hace dos años (en 2012) volví de nuevo a Mongoumba, mi segundo pueblo, donde había vivido anteriormente durante unos ocho años. Mongumba se sitúa a 150 km de Bangui, (sur-oeste) está integrada en la región de La Lobaye. Tiene frontera con la República Democrática de Congo, con Congo Democrático y con el propio país, ya que para llegar al pueblo es necesario atravesar el rio Lobaye (que da nombre a la región).

Me incorporé a la misión después de unos años de ausencia y al llegar pude constatar muchos cambios, no solo en el pueblo sino en el país en general.


Llegue en septiembre de 2012, para trabajar en la escuela de educación primaria de la misión. Nada más llegar y dadas las fechas nos pusimos manos a la obra. Lo primero una toma de contacto con los maestros para organizar el curso, comprobar los recursos disponibles y las necesidades existentes; si necesitábamos contratar maestros, material didáctico, preparar aulas…

Comenzamos abriendo el plazo para las matrículas, era necesario saber el efectivo de alumnos por clase, saber cuántas clases y cuantos maestros estaban disponibles y cuantos necesitábamos.

Había una escuela en el centro donde está situada la misión, San Jorge, pero además se encontraban las escuelas que están en la “periferia” es decir a una cierta distancia (4,5 o 10km) del centro para facilitar la escolarización y asistencia a los niños de poblados o campamentos alejados del centro.

En las escuelas de la periferia se pueden estudiar solamente dos cursos y en el tercer año los alumnos y alumnas que aprueban se incorporan a San Jorge, donde se les facilita la asistencia a la escuela ofreciéndoles un internado de lunes a viernes, mientras que el fin de semana vuelven a sus casas con sus familias.

En sus inicios las escuelas de la misión comienzan como un programa para la escolarización de niños pigmeos. El objetivo era proporcionarles los medios para que se pudieran integrar en la escuela pública en igualdad de condiciones o mejores (discriminación positiva) que los otros alumnos de la zona, ya que pertenecen a la etnia más desfavorecida y marginada que se encuentra en una situación de pseudo-esclavismo.


Una de estas escuelas, Kpetene, se encuentra en el interior de la selva, donde no hay camino para llegar a ella, solamente un sendero que en la época de lluvias se inunda. Esta escuela tiene la particularidad de que todos sus alumnos son pigmeos así como los dos maestros destinados y también todos los miembros de la asociación de padres y madres de alumnos. No existe un edificio que los cobije, solamente un porche construido con unos cuantos palos atados y un techo de bambú. A pesar de esta situación precaria, es uno de los lugares que en más ocasiones es ocupado por las personas del pueblo, quedando el alumnado sin lugar para las actividades escolares cada vez que se presenta una situación difícil en que el pánico de la población hace que la gente huya de sus casas y se refugie en la selva, instalándose precisamente en este chamizo.

En varias ocasiones tuvimos que intervenir para que la escuela siguiera funcionando. Debido al mal funcionamiento de la escuela pública, las escuelas de la misión son cada vez más solicitadas por los padres de los niños y es así como poco a poco se llega a tener una escuela “privada” que acoge a buena parte de los niños de la zona dándoles preferencia a los niños pigmeos y huérfanos por ser los más vulnerables pero sin exclusión de ningún niño por motivo de pertenecer a una etnia determinada. Es así como era normal encontrar jugando a niños pigmeos con musulmanes, con mondjombo, mbaka, etc.

Para conseguir que nuestras escuelas tengan un nivel mínimo para su buena marcha y proporcionar una enseñanza de calidad y una transmisión de valores dentro de un marco cristiano, en un país donde nada funciona, somos nosotros mismos los que formamos a nuestros maestros a partir de seminarios organizados a nivel diocesano, o bien en las reuniones y encuentros mensuales donde se ven las dificultades de los maestros, y en la presencia de cada día donde ellos se sienten acompañados y apoyados.

La República Centroafricana es un país que desde su independencia en 1960 ha sufrido 5 golpes de estado y el abuso de poder de todos sus gobernantes.

A finales de diciembre de 2012 los rebeldes, que venían del nordeste, llegaron a Bangui intentando tomar la capital. A partir de este momento en toda la región se vive en expectación, tensión, nervios y miedo. Los habitantes del pueblo huyen a la selva o cruzan una de las fronteras para buscar refugio. Como todo el conflicto se centra en la capital, se vive pendiente del teléfono y la radio, vuelven al pueblo pero están con un pie fuera, preparados para la marcha.

Así intentamos hacer funcionar una escuela donde parece que los alumnos no tienen tiempo de sentarse en la silla.

El 24 de marzo de 2013. Domingo de Ramos, se hace efectivo el 5º el golpe de estado. El pánico cundió por todos lados, un pánico justificado pues los golpistas habían ido sembrando el terror en toda su trayectoria. Mongumba quedo vacía.

Cuando después de las vacaciones de Semana Santa nos planteamos si reanudar el curso tuvimos que sentarnos y reflexionar mucho sobre lo que teníamos que hacer, o, como lo teníamos que hacer y decidimos continuar para intentar que los niños salieran de un ambiente de miedo y huida y que continuasen con una vida lo más normal posible, donde aprender, jugar y estar juntos los alejase del miedo y la desconfianza. Pensamos que mantener la escuela abierta era una forma de seguir transmitiendo valores, de evitar que estuviesen en la calle o sin un lugar determinado donde pasar el día. Para mantener las puertas abiertas organizamos una semana cultural donde tenían talleres de manualidades que les permitían expresarse, competiciones deportivas donde ejercitarse físicamente y hasta canciones y teatro donde se representan los derechos de los niños.

Esta semana les despertó el interés por la escuela de forma que fueron los mismos niños los que pedían a sus padres volver al pueblo para poder ir a la escuela.

Así, a trancas y barrancas conseguimos finalizar el curso 2012-2013 y el programa, una de las pocas escuelas del país que pudo respetar el calendario escolar.

Como las cosas en el país no cambiaron para mejorar, cuando llego la hora de comenzar el nuevo curso, volvimos a tener los mismos problemas. Muchos de los alumnos habían dejado Mongumba siguiendo a sus padres, funcionarios y militares destinados en otros lugares, madres en campos de refugiados en los países vecinos buscando una seguridad para sus miedos y maestros que aprovechan el desplazamiento para buscar mejoras laborales.

Intentábamos informarnos de cómo estaban en otras escuelas de la diócesis pero las situaciones cambiaban mucho de un lugar a otro y había muchas dudas de cómo reanudar el curso y casi sin un calendario oficial nos liamos la manta a la cabeza y decimos ir adelante.

Iniciamos el nuevo curso el 8 de octubre 2013. Tuvimos que reclutar nuevos maestros pues tres se habían ido y, aunque los primeros días no parecían necesarios sabíamos que en poco tiempo serian imprescindibles. Dada la situación del país hay algunos universitarios que han vuelto a casa por la violencia de Bangui y el cierre de la universidad, circunstancia que se aprovechó para pedirles que nos echaran una mano.

Se inició el curso con mucha incertidumbre, pues, nada estaba claro y llegamos hasta enero del 2014 donde todo cambio pues el presidente, que nunca había sido aceptado por la población, fue obligado a dimitir y en el país empezó la “caza a los musulmanes”. En nuestro pueblo había una pequeña comunidad y a medida que la violencia se recrudecía y se iba acercando, para evitar males mayores, decidieron irse y con los adultos se fueron los alumnos musulmanes de nuestra escuela.

En el mes de febrero como protesta a la violencia desatada en la localidad (saqueos y destrucción de las propiedades de los musulmanes y la mezquita), de la que nadie se había manifestado en contra, cerramos por una semana la escuela y para que se abriera los padres hicieron un escrito condenando los actos violentos ocurridos. Más adelante recuperamos los días “perdidos” y conseguimos finalizar el curso, no se puede decir con normalidad, pero no tuvimos necesidad de prorrogar un calendario que entorpecería otras actividades tradicionales y además necesarias en la región como es la recogida de “makongo” gusanos muy apreciados en todo el país por su sabor y su alto nivel proteico.

El país sigue viviendo muchas dificultades. Para 2015 están previstas las elecciones. Mientras tanto la paz no llega; son muchas las personas desplazadas, son muchas las familias en las que alguien ha muerto de forma brutal, es mucho el odio desatado y muchas las heridas que cicatrizar.
Una de las herramientas más importantes para hacer que esto cambie es la educación, es la escuela, y en ello estamos con vuestra ayuda. Gracias.