jueves, 20 de agosto de 2015

¿Solidaridad líquida? ¡Para nada!


Un cubito de hielo es algo sólido, aparentemente consistente, ¿verdad? Pero en este verano rápidamente se convierte en líquido, en agua, y de ahí al estado gaseoso, ¡qué poco tiempo es necesario! Con esta imagen pensemos en una noticia, en un acontecimiento, en una novedad. Las noticias suelen ser solidas, pero empiezan a diluirse entre otras noticias, para acabar en una mera sombra informativa cuando pasan pocos días.

Algo así acontece con la solidaridad, cuando se asume únicamente como una colaboración “benéfica muy puntual”, que la convierte en una “solidaridad líquida”. Nos sentimos movidos por la emoción de un acontecimiento o titular. Es lógico, no podemos dejar de conmovernos. Es coherente, no podemos ser inmunes a las imágenes del sufrimiento.

Pero, ¿dónde nos quedamos?, ¿hasta dónde nos lleva la colaboración?, ¿somos capaces de hacer nuestra la pobreza? El Papa Francisco nos dice que “los cristianos estamos llamados a tocar la pobreza de nuestros hermanos, a hacerla nuestra”, pero, aun así, no somos capaces de mirar a los ojos de los pobres, no nos atrevemos a tocar la pobreza, no ahondamos en el significado de la justicia social y la dignidad humana.

Nuestro compromiso requiere de una mirada más amplia, no una mirada cortoplacista. Nuestra solidaridad no puede quedar anclada en los mismos esquemas de siempre, en aquellos en los que la beneficencia queda presentada como la sonora respuesta de la sociedad e incluso de las administraciones públicas.

La “solidaridad líquida” no deja de ser planes asistenciales que atienden urgencias, pero que únicamente son respuestas pasajeras. Las medidas adoptadas deben superar la eterna temporalidad para afrontarlas desde la globalización de la esperanza, que sustituye a la globalización de la exclusión y la indiferencia.

Esa globalización de la esperanza encuentra un reflejo muy actual en los misioneros y misioneras repartidas por todo el mundo. Ellos son la antítesis de la “solidaridad líquida” y nos ponen en una incómoda situación. Ellos se convierten en “contracorriente” para lograr movernos y hacernos salir hacia nuevas periferias existenciales de la sociedad.

¿Recuerdas? Hace un año el “cubito de hielo” informativo era el ébola. En la fórmula informativa y mediática sobre el ébola entró de pronto el hombre y la mujer blanca. Mientras no había saltado nuestras “cómodas fronteras existenciales”, llámense “occidentales”, nada nos había importado el ébola y tampoco, ¡ojo al dato!, el trabajo de otros hombres y mujeres que convivían con “aquellos pobres negros” (como algunos han transmitido en los medios de comunicación, olvidando la radical igualdad del ser humano). Nos alarmó el “cubito informativo del ébola”, pero en qué poco tiempo se convirtió en agua, tan maleable que desapareció de nuestras manos.

Los misioneros Miguel Pajares y Manuel García Viejo nos traspasaban la conciencia con su muerte, que hicieron temblar muchas posiciones cómodas, cuando comprobábamos su absoluta entrega, desde el Evangelio, en la crisis del ébola. Nos traspasaba igualmente la entrega de la Hermana Paciencia, que ponía en evidencia y en duda la “solidaridad líquida”. Conocer su historia, con humildad y entrega, es reconocer la familia misionera que nace del mismo Evangelio. Son respuestas de vida, únicamente entendibles en la fuerza misionera, en la esperanza misionera, son las respuestas que esclarecen respuestas para una sociedad que más que nunca pide testimonios, pedimos testigos.

Hace unos días recibía noticias de uno de nuestros misioneros, testigos, testimonio de entrega. Es el Padre Luis Pérez, s.x., misionero javeriano que no ha abandonado a su pueblo por el ébola y que se mantiene trabajando, día a día, en Sierra Leona. Otro de estos “locos misioneros” que nos hacen tambalearnos en nuestras cómodas y aisladas vidas. ¡Por supuesto, nos tambalean! Ellos son capaces de hacernos mirar a nuestros hermanos de otro modo, ellos nos interpelan, como el propio Evangelio, para el desarrollo integral de “todos los hombres y todo el hombre”.

Dejémonos interpelar por la acción y el trabajo de los 13.000 misioneros españoles, que son respuesta frente a la “solidaridad líquida”, frente a los permanentes “cubitos de hielos” informativos, frente a la indiferencia. Es momento de la globalización de la solidaridad y la esperanza, en la que todos los misioneros nos hacen partícipes y cómplices.

@fernandoredondo

Fuente: ABC Toledo

viernes, 14 de agosto de 2015

Intención Misionera del Papa Francisco para el mes de agosto

"Salir de nosotros mismos, hacernos prójimos de quienes se encuentran en las periferias humanas y sociales” nos invita el Papa Francisco en su intención misionera para este mes de agosto


Salir de uno mismo es ser misionero. Cruzar nuestras propias fronteras, dejando de lado las comodidades que nos llevan a una vida de desgano, de mediocridad, de queja continua. Es mirar a nuestro alrededor a los hermanos que sufren y que viven alejados de las relaciones humanas, en soledad, discriminados.

Es el contacto con el otro que me hace crecer y padecer precisamente las necesidades de los demás. Es lo que Jesús pidió a sus “pescadores” de hombres: el encuentro con el otro para amar, dando y recibiendo.

Los misioneros pueden ser modelos a los que imitar. Ellos han sabido bien salir de si mismos, para ir al encuentro del otro, del hermano, del que sufre y necesitado, del que no conoce el Amor de Dios.

Que el Espíritu nos invite a ser misioneros y nos lleve donde quiera para atender a quiénes más pueden necesitarlo.


P. Dante De Sanzzi
OMP Argentina 

martes, 11 de agosto de 2015

Misioneros de la Fraternidad Misionera Verbum Dei visitan Toledo

Acompañados por el Misionero David Rolo, FMVD, natural de Toledo, y por miembros de la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo y de la ONGD Misión América


Toledo ha recibido la visita de un grupo de 20 misioneros, de la Fraternidad Misionera Verbum Dei, acompañados por el misionero David Rolo FMVD, natural de Toledo, y por miembros de la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo y de la ONGD Misión América.

Una visita que coincide con la presencia, por estudios, de estos misioneros y misioneras en el Centro Misionero que Verbum Dei tiene en la localidad madrileña de Loeches, provenientes de diferentes países como México, Perú, Guinea Ecuatorial, Chile, Venezuela, Portugal e India, que representan, en palabras de David Rolo “la sangre nueva del Verbum Dei y de la misión de la Iglesia”.

La Fraternidad Misionera Verbum Dei es una realidad de la Iglesia Católica al servicio de la Palabra de Dios, a la cual pertenecen todos los fieles que comparten la misma espiritualidad y misión "Verbum Dei". Con el lema de los primeros discípulos de Jesús: "Nos dedicaremos a la oración y el ministerio de la Palabra", y el espíritu de la primera comunidad cristiana, concreta y centra su misión específica en la Palabra de Dios: orar la Palabra de Dios, asimilándola hasta hacerla vida propia, transformándonos en ella y enseñándola así a los demás, para que la oren, la vivan y la enseñen vivencialmente a otros.

Su identidad queda expresada en su mismo nombre: ser "familia", profundamente "misionera", al servicio del anuncio de la "Palabra de Dios". Reúne en su seno personas o grupos de todo estado de vida, edad, cultura y condición social unidos en la misma vocación a ser "Verbum Dei", es decir, reproducir y revelar el rostro de Dios Uno y Trino de forma vivencial, identificándose personal y comunitariamente lo más posible con Jesús, el Verbo de Dios hecho carne.

Durante la convivencia misionera que vivieron, tuvieron la oportunidad de conocer los monumentos de Toledo Monumental y la Catedral de Toledo, adentrándose en la Historia de la Iglesia y en las raíces misioneras de Toledo.

Desde la Delegación Diocesana de Misiones han querido agradecer a David Rolo FMVD su compromiso misionero, además de reconocer el trabajo y el cuidado pastoral que la Fraternidad Misionera Verbum Dei desarrolla en todo el mundo.

miércoles, 22 de julio de 2015

Misionología y verano, una fórmula que engancha

La Delegación Diocesana de Misiones de Toledo participa por tercer año consecutivo en el Curso de Verano de la Cátedra de Misionología de la Universidad San Dámaso


La Delegación Diocesana de Misiones de Toledo continua desarrollando #VeranoMisión, programa misionero que aprovecha la época estival para aunar la formación con experiencias misioneras de verano en países como Perú, en particular en las Diócesis de Lurín y Moyobamba, con las que la Diócesis de Toledo mantiene estrecha colaboración desde hace años.

En el marco de este programa, miembros de la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo han participado, por tercer año consecutivo, en el Curso de Verano de la Cátedra de Misionología de la Universidad de San Dámaso. Un encuentro académico en el que los alumnos se han acercado a “la misión como servicio de la caridad” (impartida por el profesor Jaime Ballesteros Molero), “Evangelii Gaudium, la Iglesia ante el reto de la misión” (profesor Juan Carlos Carvajal, natural de Carriches, en Toledo), “Inculturación de la fe y evangelización de la cultura” (profesor Avelino Revilla Cuñado, Vicario General de la Diócesis de Madrid), “La animación misionera” (profesor Juan Martínez), siendo clausurado por el director nacional de OMP, Anastasio Gil, que ofreció un acercamiento al Decreto Conciliar Ad Gentes sobre la actividad misionera de la Iglesia, en su 50º Aniversario.

Pero no solo los participantes tuvieron contenidos académicos sobre la misionología, sino que además de la convivencia también contaron con vídeo – fórum, mesas redondas, testimonios misioneros, celebraciones litúrgicas y visitas culturales a Segovia. ¡Una fórmula que engancha!, es la afirmación de muchos de los participantes, que fusionan la formación académica con actividades más lúdicas, pero siempre con raíces misioneras, que sirven para profundizar en la naturaleza misionera de la Iglesia.

La Delegación Diocesana de Misiones de Toledo apuesta decididamente por la formación misionera, por lo que motiva la participación de sus miembros en colaboradores en todas las acciones formativas de Obras Misionales Pontificias, a las que agradecen su constante apoyo y cooperación para la puesta al día constante en el ámbito misionero. Acciones formativas que, como destaca el Delegado Episcopal de Misiones, Jesús López Muñoz, “hace a todos partícipes de la Alegría del Evangelio, lo que contribuye al empuje que nuestros colaboradores desarrollan posteriormente en nuestra Diócesis y en todas las que han participado en la formación”.

Misionología y verano, formación y compromiso, Evangelio y misioneros, son claves que seguirán ofreciéndose en esta iniciativa del Curso de Verano, que año tras año despierta la esperanza, la fuerza y la acción misionera de muchos participantes.


viernes, 10 de julio de 2015

De Toledo a Moyobamba, nuevo envío de un misionero diocesano

La Parroquia de La Puebla de Montalbán acoge el envío misionero del Padre César Gallardo, hasta ahora vicerrector del Seminario Menor de Toledo


Desde el pasado 5 de julio ya se encuentran en Perú diez de los participantes de #VeranoMisión de la Archidiócesis de Toledo en las acciones misioneras en Perú

En las próximas semanas el hasta ahora Vicerrector del Seminario Menor de Toledo, Padre César Gallardo, desarrollará su labor pastoral y misionera en la Prelatura de Moyobamba, motivo por el que su parroquia natal, la de La Puebla de Montalbán, ha querido, en el marco de la novena al Stmo. Cristo de la Caridad, realizar un homenaje a la vez que acoger su envío misionero como misionero diocesano.

En el mismo han participado el Delegado Episcopal de Misiones, Jesús López Muñoz, el Vicario Parroquial de La Puebla de Montalbán, Juan Antonio Pérez, además de seminaristas y un diácono que acompañaban al Padre Gallardo en este día misionero tan central para la Archidiócesis de Toledo.

“Cada vez que sale de nuestras parroquias y familia un misionero – señala el Delegado Episcopal de Misiones, Jesús López – es un motivo de verdadera alegría, que surge, como no puede ser de otra manera, del propio Evangelio, que nos llena de nuevas emociones, por ser el reflejo del dinamismo misionero de esta Archidiócesis de Toledo”.


Afirmaba también que “La Puebla de Montalbán debe estar verdaderamente de fiesta, porque uno de sus hijos se convierte en extensión de esta familia cristiana que siempre es universal, siempre es fraternal, siempre es reflejo de un Evangelio que debe llenar nuestras vidas”. En este sentido citaba la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium del Papa Francisco, cuando expresa que “los cristianos queremos insistir en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos mutuamente a llevar las cargas”.

“Darse es la clave”, también destacaba López Muñoz, “algo que podemos encontrar en todos los misioneros, porque nos damos dejando actuar en nosotros mismos toda la potencia del amor que es el Espíritu de Dios y así dar paso a su fuerza creadora, esa es la clave por la que entendemos cómo los misioneros son el ejemplo más fuerte del testimonio de caridad y misericordia en esta época”.

Con este envío misionero del Padre César Gallardo, y reafirmando la fuerza misionera, la Delegación Diocesana de Misiones y la Dirección Diocesana de Obras Misionales Pontificias también señalan que desde el pasado 5 de julio ya se encuentran en Perú diez de los participantes de #VeranoMisión de la Archidiócesis de Toledo, que desarrollan acciones misioneras. Entre ellos se encuentra una familia formada por los padres y sus seis hijos, que demuestran que para participar en acciones misioneras no existen límites algunos.

Desde hace años la Delegación Diocesana de Misiones mantiene dos líneas de trabajo constante con una amplia participación de laicos, como son las actividades misioneras de verano en Perú, y otros lugares, así como la recogida y envío de medicamentos. Esta última campaña del “Medicamento misionero” supera el número de medicamentos enviados a la misión año tras año, gracias al trabajo de muchos voluntarios comprometidos con el desarrollo humano integral de otros pueblos.