• Asamblea Nacional de OMP 2015


    Madrid, 20-22 de mayo: "La misión ad gentes y la vida consagrada"
  • III Curso de Verano de Misionología


    Segovia, 30 de junio al 30 de julio de 2015
  • Decreto Ad Gentes


    50 Aniversario del Decreto ad Gentes
  • Vida Consagrada y Misión Ad Gentes


    Selección de textos del Magisterio

jueves, 14 de mayo de 2015

“Supergesto”, con el Encuentro Europeo de Jóvenes


Desde el Departamento de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal Española (CEE), junto con los Carmelitas y la Diócesis de Ávila, se está preparando el Encuentro Europeo de Jóvenes, que se celebrará este verano en Ávila, del 5 al 9 de agosto. Un encuentro que, ya desde hace meses, se está viviendo con intensidad por todos los voluntarios y responsables del mismo. Así lo cuenta Raúl Tinajero Ramírez, director del Departamento de Pastoral Juvenil de la CEE, en el último número de Supergesto. Raúl explica cómo va a ser este Encuentro y ánima a todos los jóvenes, cuyo corazón esté abierto a la esperanza y a la felicidad y que no quieran caer en la mediocridad ni en lo fácil, a que acudan a Ávila a vivir esta experiencia de Dios, de la mano de una mujer -Teresa de Ávila-, que tuvo esas mismas inquietudes y encontró su verdadera felicidad en Dios.

La revista incluye además una entrevista con Inés Poggio, la joven ganadora del V Festival de Clipmetrajes de Manos Unidas (2014), que cuenta el viaje que ha realizado a Etiopía con el director de cine Santiago Zannou,  responsable de películas como El truco del manco o Alacrán enamorado. El objetivo de este viaje, que Inés ha calificado como “un aprendizaje constante”, ha sido grabar un documental sobre las gentes de Etiopía y sobre los proyectos que allí lleva a cabo Manos Unidas. El documental, titulado Género y número (www.youtube.com/watch?v=Y2vlnAbv9ms&feature=youtu.be), se ha estrenado el pasado sábado en los Cines Callao de Madrid, en la Gran Gala Final del VI Festival de Clipmetrajes (www.clipmetrajesmanosunidas.org).

En “¡Bata de guerra en Siria!”, Supergesto se ocupa de la dramática situación que vive este país, sumido en la oscuridad y la pobreza por más de cuatro años de guerra y el ataque del Estado Islámico a los cristianos; y en “¿Aún en la rotonda de la indiferencia? La salida es la misión”, la revista ofrece una detallada crónica del XII Encuentro Misionero de Jóvenes de Obras Misionales Pontificias (OMP), celebrado en Madrid, con la participación, entre otros, de Mons. Calos Osoro, la hermana Paciencia Melgar o el cantante Nico Montero.

Un amplio recorrido por Grecia y un reportaje sobre la impresión 3D, que irrumpe en nuestras vidas imparable, forman parte también del contenido de este número de la revista, junto con secciones habituales como el relato, el cine, los libros o los juegos.

Más información en:

jueves, 30 de abril de 2015

Intención Misionera del Papa Francisco para el mes de mayo

El Papa Francisco en su intención misionera para el mes de mayo nos pide disponibilidad a la misión


"Para que la intercesión de María ayude a los cristianos que viven en contextos secularizados a hacerse disponibles para anunciar a Jesús" 

El Papa Francisco pide a los cristianos que recen por esta intención misionera durante el mes de mayo. El pasado domingo, en el rezo del Regina coeli, el Papa Francisco, basándose en el Evangelio dominical recordaba cómo los apóstoles, que vieron con los propios ojos al Cristo resucitado, no podían callar su extraordinaria experiencia. Y cómo “cada bautizado está llamado a dar testimonio, con las palabras y con la vida, que Jesús ha resucitado, que Jesús está vivo y presente en medio de nosotros”.

Y se preguntaba qué es ser testigo. “El testigo es uno que ha visto, que recuerda y cuenta. Ver, recordar y contar son los tres verbos que describen la identidad y la misión. El testigo es uno que ha visto, con ojo objetivo, ha visto una realidad, pero no con ojo indiferente; ha visto y se ha dejado involucrar por el acontecimiento. Por eso recuerda, no sólo porque sabe reconstruir de modo preciso los hechos sucedidos, sino también porque esos hechos le han hablado y él ha captado el sentido profundo. Entonces el testigo cuenta, no de manera fría y distante sino como uno que se ha dejado cuestionar y desde aquel día ha cambiado de vida. El testigo es uno que ha cambiado de vida”.

“El contenido del testimonio cristiano”, aclaraba el Papa, “no es una teoría, no es una ideología o un complejo sistema de preceptos y prohibiciones o un moralismo, sino que es un mensaje de salvación, un acontecimiento concreto, es más, una Persona: es Cristo resucitado, viviente y único Salvador de todos. Él puede ser testimoniado por quienes han tenido una experiencia personal de Él, en la oración y en la Iglesia, a través de un camino que tiene su fundamento en el Bautismo, su alimento en la Eucaristía, su sello en la Confirmación, su continua conversión en la Penitencia. Gracias a este camino, siempre guiado por la Palabra de Dios, cada cristiano puede transformarse en testigo de Jesús resucitado. Y su testimonio es mucho más creíble cuando más transparenta un modo de vivir evangélico, gozoso, valiente, humilde, pacífico, misericordioso. En cambio, si el cristiano se deja llevar por las comodidades, las vanidades, el egoísmo, si se convierte en sordo y ciego ante la petición de «resurrección» de tantos hermanos, ¿cómo podrá comunicar a Jesús vivo, como podrá comunicar la potencia liberadora de Jesús vivo y su ternura infinita?”.

Concluía pidiendo “que María, nuestra Madre, nos sostenga con su intercesión para que podamos convertirnos, con nuestros límites, pero con la gracia de la fe, en testigos del Señor resucitado, llevando a las personas que nos encontramos los dones pascuales de la alegría y de la paz”.


viernes, 24 de abril de 2015

Monseñor Piñeiro agradece el compromiso misionero de la Archidiócesis de Toledo

El Arzobispo de Ayacucho y presidente de la Conferencia Episcopal Peruana ha destacado la colaboración misionera que la Archidiócesis de Toledo mantiene con Lurín y Moyobamba


Las Jerónimas de San Pablo de Toledo, las Madres Carmelitas de Yepes, las Madres Concepcionistas Franciscanas de La Puebla de Montalbán y el Colegio Diocesano Santísimo Cristo de la Sangre de Torrijos han recibido la visita de Monseñor Salvador Piñeiro, Arzobispo de Ayacucho y presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, que con motivo de la Jornada de Vocaciones Nativas ha expresado su gratitud permanente con la Archidiócesis de Toledo “por la colaboración que mantiene con Lurín y Moyobamba en Perú, además del compromiso misionero que sentimos muy cerca”. 

Una visita que ha estado impregnada de la “Alegría del Evangelio”, como ha ocurrido en el Colegio Santísimo Cristo de la Sangre de Torrijos, en el que el Arzobispo de Ayacucho ha conocido la realidad educativa, acompañado de miembros de la dirección del centro educativo, como los sacerdotes Ángel Camuñas y Julián Carril, además del Delegado Episcopal de Misiones y Director Diocesano de Obras Misionales Pontificias, Jesús López Muñoz. En el centro educativo diocesano el Arzobispo de Ayacucho, Monseñor Piñeiro, ha compartido un diálogo cercano con los alumnos, que han preguntado sobre la vocación sacerdotal del prelado, así como anécdotas del día a día en Perú.

Monseñor Salvador Piñeiro ha querido destacar de manera especial la Jornada de Vocaciones Nativas durante su visita a las Jerónimas de San Pablo de Toledo, las Madres Carmelitas de Yepes, las Madres Concepcionistas Franciscanas de La Puebla de Montalbán. En las tres visitas Monseñor Piñeiro ha recordado que esta Jornada, promovida por la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol tiene como finalidad “ayudar a la formación y el sostenimiento de las vocaciones que Dios suscita al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada en los territorios de misión”. En este sentido afirmaba al Arzobispo de Ayacucho que “es el comienzo de una nueva etapa, impregnada de amor y de bondad, que ha de recorrer. El secreto de esta nueva actitud nace de la certeza de que el amor no admite cálculos ni contraprestaciones: es la entrega radical de uno mismo. Inmediatamente, sin buscarlo, casi sin desearlo, se experimenta la belleza de la donación. Así, de manera sencilla, pero heroica, comienza el caminar del discípulo, con la mirada puesta en la espalda del Maestro que va por delante desbrozando el camino”.

Finalmente también ha querido señalar el Arzobispo de Ayacucho la necesidad de oración, y así se lo ha manifestado a las madres que ha visitado en los tres conventos, pidiendo permanentes oraciones por Perú y, en particular, por Moyobamba y Lurín, donde prosiguen la labor misionera varios misioneros diocesanos toledanos.






lunes, 20 de abril de 2015

Mensaje del Papa Francisco para la 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

"EL ÉXODO, EXPERIENCIA FUNDAMENTAL DE LA VOCACIÓN" DEL MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA 52 JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES Y JORNADA VOCACIONES NATIVAS 2015 QUE EN ESPAÑA CELEBRAMOS CONJUNTAMENTE EL 26 DE ABRIL CON EL LEMA "QUÉ BUENO CAMINAR CONTIGO"


Queridos hermanos y hermanas:

El cuarto Domingo de Pascua nos presenta el icono del Buen Pastor que conoce a sus ovejas, las llama por su nombre, las alimenta y las guía. Hace más de 50 años que en este domingo celebramosla Jornada Mundial de Oración por las VocacionesEsta Jornada nos recuerda la importancia de rezar para que, como dijo Jesús a sus discípulos, «el dueño de la mies… mande obreros a su mies» (Lc 10,2). Jesús nos dio este mandamiento en el contexto de un envío misionero: además de los doce apóstoles, llamó a otros setenta y dos discípulos los mandó de dos en dos para la misión (cf. Lc 10,1-16). Efectivamente, si la Iglesia «es misionera por su naturaleza» (Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Ad gentes, 2), la vocación cristiana nace necesariamente dentro de una experiencia de misión. Así, escuchar y seguir la voz de Cristo Buen Pastor, dejándose atraer y conducir por él y consagrando a él la propia vida, significa aceptar que el Espíritu Santo nos introduzca en este dinamismo misionero, suscitando en nosotros el deseo y la determinación gozosa de entregar nuestra vida y gastarla por la causa del Reino de Dios.

Entregar la propia vida en esta actitud misionera sólo será posible si somos capaces de salir de nosotros mismos. Por eso, en esta 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quisiera reflexionar precisamente sobre ese particular «éxodo» que es la vocación o, mejor aún, nuestra respuesta a la vocación que Dios nos da. Cuando oímos la palabra «éxodo», nos viene a la mente inmediatamente el comienzo de la maravillosa historia de amor de Dios con el pueblo de sus hijos, una historia que pasa por los días dramáticos de la esclavitud en Egipto, la llamada de Moisés, la liberación y el camino hacia la tierra prometida. El libro del Éxodo ―el segundo libro de la Biblia―, que narra esta historia, representa una parábola de toda la historia de la salvación, y también de la dinámica fundamental de la fe cristiana. De hecho, pasar de la esclavitud del hombre viejo a la vida nueva en Cristo es la obra redentora que se realiza en nosotros mediante la fe (cf. Ef 4,22-24). Este paso es unverdadero y real «éxodo», es el camino del alma cristiana y de toda la Iglesia, la orientación decisiva de la existencia hacia el Padre.

En la raíz de toda vocación cristiana se encuentra este movimiento fundamental de la experiencia de fe: creer quiere decir renunciar a uno mismo, salir de la comodidad y rigidez del propio yo para centrar nuestra vida en Jesucristo; abandonar, como Abrahán, la propia tierra poniéndose en camino con confianza, sabiendo que Dios indicará el camino hacia la tierra nueva. Esta «salida» no hay que entenderla como un desprecio de la propia vida, del propio modo sentir las cosas, de la propia humanidad; todo lo contrario, quien emprende el camino siguiendo a Cristo encuentra vida en abundancia, poniéndose del todo a disposición de Dios y de su reino. Dice Jesús: «El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna» (Mt 19,29). La raíz profunda de todo esto es el amor. En efecto, la vocación cristiana es sobre todo una llamada de amor que atrae y que se refiere a algo más allá de uno mismo, descentra a la persona, inicia un «camino permanente, como un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo, más aún, hacia el descubrimiento de Dios» (Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 6).

La experiencia del éxodo es paradigma de la vida cristiana, en particular de quien sigue unavocación de especial dedicaciónal servicio del Evangelio. Consiste en una actitud siempre renovada de conversión y transformación, en un estar siempre en camino, en un pasar de la muerte a la vida, tal como celebramos en la liturgia: es el dinamismo pascual. En efecto, desde la llamada de Abrahán a la de Moisés, desde el peregrinar de Israel por el desierto a la conversión predicada por los profetas, hasta el viaje misionero de Jesús que culmina en su muerte y resurrección, la vocación es siempre una acción de Dios que nos hace salir de nuestra situación inicial, nos libra de toda forma de esclavitud, nos saca de la rutina y la indiferencia y nos proyecta hacia la alegría de la comunión con Dios y con los hermanos. Responder a la llamada de Dios, por tanto, es dejar que él nos haga salir de nuestra falsa estabilidad para ponernos en camino hacia Jesucristo, principio y fin de nuestra vida y de nuestra felicidad.

Esta dinámica del éxodo no se refiere sólo a la llamada personal, sino a la acción misionera y evangelizadora de toda la Iglesia. La Iglesia es verdaderamente fiel a su Maestro en la medida en que es una Iglesia «en salida», no preocupada por ella misma, por sus estructuras y sus conquistas, sino más bien capaz de ir, de ponerse en movimiento, de encontrar a los hijos de Dios en su situación real y de compadecer sus heridas. Dios sale de sí mismo en una dinámica trinitaria de amor, escucha la miseria de su pueblo e interviene para librarlo (cf. Ex 3,7). A esta forma de ser y de actuar está llamada también la Iglesia: la Iglesia que evangeliza sale al encuentro del hombre, anuncia la palabra liberadora del Evangelio, sana con la gracia de Dios las heridas del alma y del cuerpo, socorre a los pobres y necesitados.

Queridos hermanos y hermanas, este éxodo liberador hacia Cristo y hacia los hermanos constituye también el camino para la plena comprensión del hombre y para el crecimiento humano y social en la historia. Escuchar y acoger la llamada del Señor no es una cuestión privada o intimista que pueda confundirse con la emoción del momento; es un compromiso concreto, real y total, que afecta a toda nuestra existencia y la pone al servicio de la construcción del Reino de Dios en la tierra. Por eso, la vocación cristiana, radicada en la contemplación del corazón del Padre, lleva al mismo tiempo alcompromiso solidario en favor de la liberación de los hermanos, sobre todo de los más pobres. El discípulo de Jesús tiene el corazón abierto a su horizonte sin límites, y su intimidad con el Señor nunca es una fuga de la vida y del mundo, sino que, al contrario, «esencialmente se configura como comunión misionera» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 23).

Esta dinámica del éxodo, hacia Dios y hacia el hombre, llena la vida de alegría y de sentido. Quisiera decírselo especialmente a los más jóvenes que, también por su edad y por la visión de futuro que se abre ante sus ojos, saben ser disponibles y generosos. A veces las incógnitas y las preocupaciones por el futuro y las incertidumbres que afectan a la vida de cada día amenazan con paralizar su entusiasmo, de frenar sus sueños, hasta el punto de pensar que no vale la pena comprometerse y que el Dios de la fe cristiana limita su libertad. En cambio, queridos jóvenes, no tengáis miedo a salir de vosotros mismos y a poneros en camino. El Evangelio es la Palabra que libera, transforma y hace más bella nuestra vida. Qué hermoso es dejarse sorprender por la llamada de Dios, acoger su Palabra, encauzar los pasos de vuestra vida tras las huellas de Jesús, en la adoración al misterio divino y en la entrega generosa a los otros. Vuestra vida será más rica y más alegre cada día.

La Virgen María, modelo de toda vocación, no tuvo miedo a decir su «fiat» a la llamada del Señor. Ella nos acompaña y nos guía. Con la audacia generosa de la fe, María cantó la alegría de salir de sí misma y confiar a Dios sus proyectos de vida. A Ella nos dirigimos para estar plenamente disponibles al designio que Dios tiene para cada uno de nosotros, para que crezca en nosotros el deseo de salir e ir, con solicitud, al encuentro con los demás (cf. Lc 1,39). Que la Virgen Madre nos proteja e interceda por todos nosotros.
Papa Francisco
Vaticano, 29 de marzo de 2015
Domingo de Ramos


En la página del Vaticano pueden encontrar el 52 Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones en diferentes idiomas y también mensajes de las jornadas anteriores: 
Ir a la página Mensajes del Papa Francisco para Vocaciones

El Papa Francisco en su pontificado ha hablado en repetidas ocasiones sobre la Vida Consagrada toda la información en http://www.vocacionesnativas.es/p/papa-francisco.html

sábado, 18 de abril de 2015

Arzobispo de Toledo y Obispo de Moyobamba (Perú) transmiten la “alegría del Evangelio” junto a la Infancia Misionera


  • Más de 500 niños, jóvenes y familiares han participado en esta edición del Festival de la Canción Misionera, que se celebra en Toledo desde hace treinta años.
  • Monseñor Braulio Rodríguez Plaza, Arzobispo de Toledo y Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y de Cooperación con las Iglesias, y Monseñor Rafael Escudero, Obispo de Moyobamba (Perú), y natural de Quintanar de la Orden, han participado en el Festival de la Canción Misionera

Música, alegría, misión, Infancia Misionera... han conformado las canciones con las que once grupos han participado en el Festival de la Canción Misionera. Grupos llegados desde Toledo (Hogar Nazaret, Grupo Oasis y Parroquia San José Obrero), Olías del Rey (Parroquia San Pedro Apóstol), Lominchar (Parroquia San Esteban Protomártir), Valmojado (Parroquia Santo Domingo de Guzmán), Villafranca de los Caballeros (Parroquia Nuestra Señora de la Asunción), Talavera de la Reina (Colegio La Milagrosa), Nambroca (Parroquia Nuestra Señora de la Purificación), Yuncos (Parroquia San Juan Bautista) y finalmente la Parroquia de San Martín y Santa Ana de Pusa.

Más de 300 participantes y en total más de 500 personas las que hoy se han sumado a la “Alegría de Cantar el Evangelio”. Lema con el que han sido congregados esta mañana en torno a la música, al Arzobispo de Toledo y al Obispo de Moyobamba, que han transmitido gratitud y alegría por poder participar en esta fecha clave del calendario de actividades del Plan Pastoral Diocesano. Es más, el Arzobispo de Toledo, Monseñor Braulio Rodríguez, ha convocado ya el próximo Festival de la Canción Misionera, que se celebrará en el mes de abril del año 2016.

En sus palabras durante el Festival de la Canción Misionera, el Arzobispo de Toledo, Monseñor Braulio Rodríguez, ha transmitido a los niños y jóvenes participantes la importancia de la “alegría” y esencialmente “la celebración del Domingo, que nos recuerda la alegría de la Pascua de la Resurrección”. En este sentido ha destacado el compromiso de los niños y jóvenes que quieren ser “uno de ellos”, y a la pregunta “¿qué es ser uno de ellos?”, los niños y jóvenes han respondido “¡ser misioneros!”. El Arzobispo toledano también ha destacado el trabajo de todos y cada uno de los misioneros, pero afirmando que el trabajo de la “Infancia Misionera” es un verdadero encuentro con Jesucristo, razón de nuestra alegría e impulso de nuestras acciones.

Por otra parte, el Obispo de Moyobamba (Perú), Monseñor Rafael Escudero, natural de Quintanar de la Orden, ha querido compartir con los niños y jóvenes el trabajo que los misioneros diocesanos toledanos desarrollan en Perú, al igual que ha agradecido la oportunidad de compartir este Festival de la Canción Misionera con todos ellos. “Acabo de llegar de Perú”, señalaba el prelado, “y junto a D. Braulio queremos estar junto a vosotros para vivir y compartir la alegría que vais a transmitir en vuestras canciones”.

Esta edición del Festival de la Canción Misionera también ha contado con sorpresas, como una actuación de magia, pero sin olvidar en ningún momento que las canciones iban dedicadas a todos los niños del mundo de la Infancia Misionera, por los misioneros y misioneras, además de por los cristianos perseguidos, por los que también se ha tenido una oración, siempre desde la cercanía al Evangelio.

La presencia del Arzobispo de Toledo y del Obispo de Moyobamba ha sido toda una sorpresa para los niños y jóvenes, que lo han agradecido, porque se han sentido arropados por los Obispos, que han manifestado, en ambos casos, que han querido acompañar expresamente a todos los participantes en el Festival de la Canción Misionera. Ambos han pedido a los niños que trabajen constantemente en la Infancia Misionera, porque acrecentarán el compromiso misionero. En esta línea el Arzobispo de Toledo, Monseñor Braulio Rodríguez, ha afirmado que “con Jesucristo encontraremos siempre el mensaje alegre y esperanzador del Evangelio, capaz de transformar el mundo”.

En el Festival de la Canción Misionera también ha participado el Delegado Episcopal de Misiones, y director diocesano de Obras Misionales Pontificias, Jesús López Muñoz, que ha sido el encargado de conducir el acto, junto a miembros y voluntarios de la Delegación Diocesana de Misiones, de la Fundación EUNTES – Toledo para el Mundo y de la ONGD Misión América.