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lunes, 23 de marzo de 2015

¿Dónde está tu hermano?, hilo conductor del encuentro misionero de jóvenes de este fin de semana


Cada año las Obras Misionales Pontificias organizan un Encuentro Misionero de Jóvenes. Este fin de semana ha tenido lugar en Madrid el de este año, y ya van doce, que “no sólo ha tenido un tinte testimonial para estimular la fe, sino una dimensión oracional que nos ha llevado al necesario contacto con Cristo junto con el deseo, compartido de cada misionero y misionera, de hablar de Él a los demás, además, dando y ofreciendo la propia vida porque ellos son nuestros hermanos y hermanas”, explica el misionero javeriano Rolando Ruiz, que ha participado en este encuentro. La pregunta “¿Dónde está tu hermano?” ha sido el hilo conductor del encuentro que ha reunido a casi 200 jóvenes de todas las diócesis de España.

El encuentro comenzó el viernes por la noche, con el testimonio de Nico Montero, cantautor creyente, profesor de filosofía, con amplio recorrido a través de los lugares en dónde se encuentran muchos hermanos, lugares de marginación, desde donde el grito de la fe recobra significado y a la vez se convierte en expresión de confianza. “Su voz, es un don, es poesía hecha oración. Él nos ha permitido vivir un momento diferente para estar con el Señor y entrar en el grito de la humanidad que tiene ansia de felicidad y que recurre a Dios como manantial de vida”, explica el misionero.

Tras la acogida y presentación del encuentro por el director nacional de Obras Misionales Pontificias, Anastasio Gil, Mons. Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, dio comienzo, el sábado, a la segunda jornada con un coloquio muy cercano y lleno de fe. A la pregunta: ¿Dónde está tu hermano?, el arzobispo les decía: “Jóvenes estamos llamados a una nueva misión. Ser misioneros para anunciar el Evangelio y que llegue a todos. Solo con Dios podremos dar respuesta a esa pregunta desde el amor. El amor no es una revolución de dar la vuelta a la tortilla y que todo siga igual, para ello es necesario que ¡cambiemos el corazón del hombre!”.

“Jóvenes sed misioneros, Jesús os ha convocado para ser sus testigos”, “Jóvenes viajad sin maletas, llevar vuestra vida con la intención de darla. Gastadla para los demás”. Se ha referido también Mons. Osoro, recordaba el misionero javeriano, a la imagen de la Virgen de la Almudena, diciendo que ella da a su Hijo a los demás. Ha explicado, además, que los jóvenes tienen un radar especial para captar las necesidades, por eso, el Señor los elige, como al apóstol san Juan. Lo mismo pasa con los discípulos de Emaús, ya que junto al Señor se experimenta algo especial, y al descubrirlo salen corriendo para anunciar. “Seamos peregrinos guiados por el Evangelio como hacen los misioneros. El discípulo es el que es capaz de hacer experimentar a los demás lo que sintieron los discípulos de Emaús desde la alegría”. Ser imagen y semejanza de Dios es ser amor y ese amor no debe guardarse para sí.

A propósito de los misioneros preguntaba a los jóvenes: “¿Quieres ser misionero entregando tu vida a los demás? Debemos buscar donde está nuestro hermano, en el necesitado, en el que sufre, en el que nos necesita. Jóvenes y misioneros, es la unión perfecta para profundizar en cómo entregarse más por los hermanos”.

A continuación tuvo lugar una mesa redonda con Pepe Cabanach y Javier Alonso Sandoica, “los excluidos en la misión”. Durante 10 años se han acercado a estos excluidos en la misión de los 5 continentes a través de los vídeos del DOMUND, de Infancia Misionera y Vocaciones Nativas. “Ellos nos acercan a algunos territorios de Misión y al trabajo de los misioneros”, explica Rolando Ruiz. “Han querido trazar la vida de los misioneros a través de las actividades que ellos realizan. Han visto que, en muchas misiones, donde los misioneros están suele ser un lugar desahuciado en donde nadie pone el pie. Los misioneros encuentran en estos lugares una gran alegría, ya que su visión va más allá de la mirada humana, llega donde otros no van, se queda cuando otros se marchan. Para ellos, el misionero dice a su hermano: ‘tus deseos encuentran su plenitud en Dios’. En los misioneros se encuentran seres humanos llenos de Dios, son santos de nuestro tiempo”. Y concluían: “Conocer a los misioneros te cambia la vida, te das cuenta de una entrega de la propia vida, no te quedas indiferente”.

Por la tarde, otro de los momentos de este encuentro ha sido la visita a las hermanas en el Cottolengo del padre Alegre. “Nos han acogido como en casa. Nos han sorprendido, Dios nos ha sorprendido en ellas y en todas las hermanas que hacen comunidad con ellas. Ellas se dedican a los más necesitados de entre los más necesitados. Lo hacen con una gran alegría, viendo a Dios en ellos. En efecto, con su vida decían este es tu hermano, esta es tu hermana. En la lógica de la fe, del abandono y de la confianza en la Providencia nos han dejado callados y sin palabras”, explica el misionero.
Las hermanas del padre Alegre, de hecho, no piden nada para su sostenimiento, no tienen salario, ni tienen subvenciones, tampoco aceptan nada que no sea pura confianza en la Providencia. “Una visita de amor y sorpresa. La vocación de las hermanas Eva y Claudia igual de asombrosas como lo es el Cottolengo. Confianza ciega que nos da aliciente y nos hace ver cuánto nos falta aún andar el camino de la fe y del abandono: Dios se preocupa de nosotros y procura que no falta nada a los que le necesitan. La oración en la vida de Cottolengo es fundamental, ya sea para las religiosas como para las mujeres que ahí viven”.

El domingo comenzó con el testimonio de la hermana Paciencia Melgar desde su experiencia con el ébola. Su testimonio ha sido un encuentro con un rostro sereno que transmitía mucha paz y alegría y, al mismo tiempo, una gran fe. Ella, que se enfermó de ébola y que vio morir a muchas hermanas y hermanos, inició agradeciendo a las hermanas misioneras que fueron a Guinea Ecuatorial, en donde ella nació, para dar ahí su vida por los hermanos. Ahí nacía también su vocación, en ese dar la vida por los demás. Habló a los jóvenes de su vocación misionera invitándoles a escuchar la llamada de Dios. “Fui a Liberia como mujer, misionera y obediente, por ‘mis hermanos’, allí nos sorprendió el ébola. Mi hermano”, contaba, “es todo mundo, no importa la raza, no importa el lugar, no hay barreras ni fronteras”. Ha narrado brevemente lo que ha vivido, la situación tan dolorosa y de tanta soledad y miedo que ha procurado el ébola. Veía morir a sus hermanos y hermanas estando en el mismo lecho de dolor. Pocas fuerzas pero suficientes para levantarse y dar una mano al otro. Sí, ella dice que hay una enfermedad y que “nuestro mundo necesita una vacuna para sanar la indiferencia, nuestro mundo necesita de nosotros para cambiar, necesitamos gente buena para salvar nuestro mundo”. En otras palabras es necesario cambiar nuestro corazón. “La tierra y el mar tienen fronteras, el corazón no. Nuestro mundo sangra por el ébola de la soledad y la pobreza”.

Después han seguido los testimonios de dos jóvenes, que han vivido experiencias de corta duración en misiones, uno de María Jesús Romero, de Ciudad Real, que ha estado en Guatemala, y el otro, de Miguel Ángel Díez Tascón, de Madrid, que ha estado en Chad y Burundi. Ellos han hablado cómo el corazón joven experimenta la fraternidad, igual que sucede a los misioneros, que viven como hermanos con los más lejanos. Para María Jesús y Miguel Ángel, su vida ha cambiado, ya no viven esta dimensión misionera solo allá sino también aquí en España. De hecho, la misión cambia la vida, tanto a los misioneros de toda la vida como a los que se acercan a la misión por unos meses durante el verano. El encuentro lo clausuraba José María Gil Tamayo, Secretario General y portavoz de la Conferencia Episcopal Española.



domingo, 22 de marzo de 2015

La Hermana Paciencia Melgar afirma que “la indiferencia causa más muerte que el ébola”

Este domingo el XII Encuentro Misionero de Jóvenes, organizado por Obras Misionales Pontificias, ha sido clausurado por José María Gil Tamayo, Secretario General y portavoz de la Conferencia Episcopal Española 

La Delegación Diocesana de Misiones de Toledo ha participado, un año más, en el Encuentro Misionero de Jóvenes, organizado por Obras Misionales Pontificas, y que en su décimo segunda edición se ha preguntado por “¿Dónde está tu hermano?”, donde los cerca de 200 jóvenes participantes se han interpelado sobre la realidad y la situación de quienes se encuentran en exclusión en distintos ámbitos sociales, además de contar con testimonios y experiencias de misioneros y misioneras, asumiendo compromisos para mantener y fortalecer el deseo de ser misioneros y el trabajo en sus correspondientes diócesis.

Un Encuentro Misionero que fue inaugurado por el Arzobispo de Madrid, Monseñor Carlos Osoro, que recordó que todas las personas son “imagen y semejanza de Dios, que es ser amor y ese amor no se debe guardar”, por lo que animaba a los jóvenes a que estén dispuestos a asumir las nuevas realidades misioneras. En ese sentido Osoro afirmó que es necesario no abandonar la esperanza, “porque la fe sin esperanza se convierte en ideología, la caridad sin fe se convierte en una ONG”.

Entre otras actividades también se ha contado con una velada musical del cantautor cristiano Nico Montero, una visita al Cottolengo del Padre Alegre, además de la presentación y las claves del Encuentro Europeo de Jóvenes que se celebrará el Ávila el próximo mes de agosto, actividad que ha compartido Raúl Tinajero, sacerdote toledano y responsable de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal Española.

Central ha sido el testimonio de la Hermana Paciencia Melgar, sobreviviente del ébola, que ha pedido que “al ébola no se le sume la enfermedad de la soledad y la indiferencia”, destacando que “la verdadera enfermedad que está matando a este mundo es la indiferencia”, a la vez que preguntaba a todos los jóvenes misioneros, “¿dónde está tu hermano?”.

Un testimonio el de Paciencia Melgar que ha sobrecogido a todos los asistentes,  mientras ella hablaba de manera pausada pero enérgica y afirmaba que “nosotros no podemos poner fronteras a nuestro corazón. Mi hermano es europeo, es africano, es asiático,...”. En este sentido aseveraba que “hay que detener la fiebre hemorrágica no ya del ébola sino del mundo”. Como “la indiferencia causa mas muerte que el ébola” pedía también que “cada corazón tiene que cambiar para cambiar el mundo".


jueves, 19 de marzo de 2015

Misiones Toledo asiste a la jornada académica “Evangelizadores con la fuerza del Espíritu”

El Dr. Guzmán Carriquiry, quien fuera el año pasado el ponente de las Segundas Jornadas de Pastoral de la Archidiócesis de Toledo, impartió la primera ponencia con el tema “La misión Ad gentes en el Magisterio del Papa Francisco


“Vivir con la alegría de la riqueza de la Fe que hemos recibido, ese es el gran desafío de los católicos en nuestra época”, afirmó el Dr. Guzmán Carriquiry Lecour, en declaraciones a los medios de comunicación, después de impartir su ponencia “La misión Ad gentes en el Magisterio del Papa Francisco”.

Una ponencia encuadrada en la Jornada Académica celebrada anoche, organizada por la Cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de la Universidad San Dámaso de Madrid, a la que han asistido miembros de la Delegación Diocesana de Misiones de Toledo, de la ONG Misión América, de la Fundación EUNTES – Toledo para el Mundo y de los Heraldos del Evangelio.

Carriquiry, que en la actualidad es el secretario encargado de la vicepresidencia de la Pontificia Comisión para América Latina, fue ponente el año pasado de las Segundas Jornadas de Pastoral de la Archidiócesis de Toledo, por lo que, en diálogo con el Delegado Episcopal de Misiones de Toledo, Jesús López Muñoz, y el resto de miembros de la Delegación de Misiones, comentaba el recuerdo entrañable de su presencia en Toledo.



Durante su ponencia, Carriquiry destacó que es muy importante conocer a fondo lo que significa el pontificado y el magisterio del Papa Francisco, afirmando que sentía que “desde el primer momento la presencia del Papa Francisco se ha vuelto familiar, casi como uno de casa, las grandes redes mediáticas se dedican a diario a su persona”. Destacaba que es en la Exhortación Apostólica “Evangelii Gaudium” en la que el Papa Francisco propone una nueva etapa evangelizadora, marcada por una “alegría esperanzada, que marca las líneas para los próximos años en la Iglesia con un sentido programático”.

Sobre la nueva etapa evangelizadora señalaba Carriquiry “que está en continuidad y prolongación con esa misión esencial y permanente de llevar el Evangelio a todos los hombres, confiada por Jesucristo a la Iglesia”, sin embargo “también es novedad el Espíritu, para ponerse en adecuada sintonía de comunión”. En el actual pontificado, proseguía, “se advierte de modo muy evidente un renovado dinamismo de salida de la Iglesia, saliendo de todo ensimismamiento, de todo refugio autocomplaciente, no debemos quedarnos encerrados dentro de los recintos eclesiásticos sino salir, salir, salir, salir… el verbo más frecuentemente utilizado por el Papa Francisco, salir a los pueblos, salir especialmente a los pobres”.


Llega a afirmar el Papa Francisco en la Exhortación Apostólica, como también destaca Carriquiry, que “la salida misionera, incluso a los lejanos, debe ser el paradigma de toda la obra de la Iglesia”. Digamos, afirmaba también, “que al Papa Francisco no le agrada la sobreabundancia de una retórica eclesiástica sobre la Nueva Evangelización, es un término que usa muy poco, en la Evangelii Gaudium el Papa recuerda que es Cristo la fuente de toda novedad”. Puntualizaba también que esta Exhortación Apostólica no se llama “Post-sinodal” sino que es del Papa Francisco, aunque sí incluye algunas recomendaciones del Sínodo de la Nueva Evangelización en el número 14.

En ese sentido, invitaba Carriquiry a la lectura del número 24 de la Evangelii Gaudium, que calificó como esencial, en la que el Papa Francisco destaca que “La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan”, enfatizando en el “¡atrevámonos un poco más a primerear!” del Papa Francisco.

Por ello considera que el Papa quiere, sin duda alguna, “desacomodarnos, desestabilizarnos de toda asimilación y conformación mundana de nuestro cristianismo”, y más fuerte es su propuesta de “a que seamos dóciles al espíritu de Dios, a que acojamos sus sorpresas, y el Papa es el primero que acoge las sorpresas”.

Por su parte, y antes de un diálogo moderado por Juan Carlos Carvajal Blanco, profesor de la Universidad San Dámaso, disertó Miguel Ángel Medina Escudero sobre “La espiritualidad del discípulo misionero”, donde señalaba que “el Dulce Huésped está en permanente diálogo con el discípulo evangelizador”. Afirmaba Mediana que “no se puede comprender la misión sin seguir el mismo camino de Jesús”, destacando que “amar a la Iglesia y a los hombres como Cristo los ha amado es otra de las características del misionero”.

En la jornada académica han participado misioneros, sacerdotes, religiosos y religiosas, alumnos de la Universidad San Dámaso, incluyendo a alumnos de los Institutos Superiores de Ciencias Religiosas, como el Instituto Superior de Ciencias Religiosas “Santa María de Toledo” (asociado a esa Universidad). De igual modo han asistido miembros de las Delegaciones Diocesanas de Misiones de Madrid, Salamanca, además de la de Toledo, así como “Jóvenes para la Misión”.


martes, 17 de marzo de 2015

INTENSA VENEZUELA, testimonio misionero de David Rolo FMVD


Hace pocas semanas que he regresado de Venezuela. Los dos meses iniciales se convirtieron en cuatro casi sin quererlo. Mucho o poco tiempo, dependiendo de los criterios con los que se juzgue. Personalmente, más que corta o larga podría definir la experiencia como “intensa”. En esta Venezuela todo es intenso, exageradamente intenso. Las cosas cotidianas de cada día adquieren unos tintes de intensidad y dramatismo que no he visto en los diferentes países que he podido recorrer en estos veinte años de vida misionera. ¿Qué puede tener de  “intenso” comprar papel higiénico? En Venezuela algo tan trivial en la mayoría de nuestros países se vuelve casi una aventura. Aventura es salir a comprar productos básicos; aventura es encontrar medicinas; y el tema se transforma en “aventura extrema” cuando hay que afrontar una hospitalización, una operación, o a veces un simple análisis de sangre. Tantas y tantas realidades intensas dentro de la cotidianidad que prefiero no tener que hacer una lista, porque rallaría el absurdo para quien no las ha vivido desde dentro. Y no quisiera que ningún venezolano que estuviera leyendo estas palabras piense que estoy echando tierra a la realidad de este maravilloso país. Mi intención es justo la contraria. Confieso que he regresado también intensamente enamorado de sus gentes, de su alegría, de su fe. No todo lo que ocurre en Venezuela es malo: la bondad de su gente es lo mejor que hay en este hermoso lugar caribeño. Justo por eso el contraste con la realidad actual se hace más sangrante…

Como comentaba al inicio, en un principio mi viaje iba a ser de dos meses. Mis compañeros misioneros que están en Barquisimeto necesitaban un poco de ayuda fruto de la gran cantidad de trabajo pastoral que tienen que afrontar, y se dieron las circunstancias para que yo pudiera ir. Posteriormente el tiempo inicial se extendió hasta los cuatro meses, tras los cuales regresé a Roma, donde vivo habitualmente (o al menos, donde está mi cama y mis pocas pertenencias, porque paso la mayor parte del año de viaje…).


Confieso que algo de mi corazón misionero despierta cuando piso Latinoamérica. El piropo más hermoso que he recibido jamás es que dijeron de mí hace unos años que soy un europeo con corazón latino. Por eso mismo, la experiencia personal que he vivido en estos meses ha sido también “intensa”. La Parroquia de la Santa Cruz, que atienden pastoralmente mis hermanos, ha sido el espacio fundamental de mi labor misionera en este tiempo. Se vive lo que estamos acostumbrados a ver en nuestras parroquias en España, pero todo más “intenso” (perdón si me estoy haciendo pesado con esto…). ¿Misas? Muchas y largas, llenas de canciones, de aplausos, de gestos y de mucha gente que no tiene prisa y desea escuchar la Palabra sin mirar el reloj. ¿Confesiones? Muchas… y muy duras, como no podía ser de otro modo en un país que es el segundo con mayor inseguridad del mundo. ¿Grupos parroquiales? Muchos. Niños de catequesis, muchos también. Como os digo, todo muy intenso. Además, pude apoyar el trabajo de Pastoral universitaria en diferentes facultades, en las que se hace imprescindible que la fe sea motivación e inspiración para los jóvenes a los que les tocará reconstruir el país desde los valores del Evangelio. Y como tercer elemento fundamental de mi misión en esos meses, el acompañamiento de la Familia Misionera Verbum Dei, el grupo de laicos que comparten con nosotros espiritualidad, carisma y misión, y que como un pequeño grano de mostaza da la vida en medio de la dificultad para que Jesús sea conocido.

¿Volveré algún día a Venezuela? Bien sabe Dios mi total disponibilidad para ir donde Él me quiera, a pesar de mis miedos y limitaciones. Pero si no regresara nunca, tengo claro que sus gentes están ya sembradas para siempre en mi corazón. Mientras tanto, intento ser un humilde testigo de su cruda realidad, consciente de que cuanto más se conozca, mayor será el apoyo y la oración que podamos ofrecer por todos ellos. Si la realidad es intensa, no menos intensa necesita ser nuestra oración…

David Rolo Cabello
Misionero Sacerdote de la Fraternidad Misionera Verbum Dei

domingo, 15 de marzo de 2015

Un “bocata misionero” acerca a los toledanos la realidad misionera de Perú

El Delegado Episcopal de Misiones y Director Diocesano de Obras Misionales Pontificias, Jesús López Muñoz, agradece el impulso misionero y la organización del “Bocata Misionero” por parte del grupo misionero de la toledana Parroquia de San Julián


Este fin de semana la toledana Parroquia de San Julián ha acogido la celebración de un “bocata misionero”, que congregaba a cerca de 200 personas, procedentes de múltiples realidades y grupos eclesiales de la parroquia, que estuvieron acompañados por el párroco, Jesús Martín Gómez, el vicario parroquial, Pablo Sierra López, además del Delegado Episcopal de Misiones y Director Diocesano de Obras Misionales Pontificias (OMP) en Toledo, Jesús López Muñoz.

Un encuentro que contó con actuaciones musicales y de magia, testimonios misioneros, presentaciones de próximas actividades, contando siempre con la “Alegría del Evangelio” y el impulso de todos los discípulos misioneros que participaron en esta actividad, con la que se han recaudado fondos para proyectos misioneros que se realizarán en Perú, por parte de misioneros toledanos.

El acto fue abierto por el párroco Jesús Martín, quien tuvo palabras de gratitud hacia el Delegado de Misiones, por estar presente en el acto, a la vez que reconocía y animaba el impulso para que la parroquia siga trabajando en constante transformación misionera. Precisamente, este lunes, 16 de marzo, a las 20:30 horas, la parroquia acogerá un taller misionero, dirigido por Fernando Redondo, de la Delegación Diocesana de Misiones y de la ONGD Misión América, que pretende ampliar la participación de todas las personas interesadas en el grupo misionero.


El Delegado Episcopal de Misiones, Jesús López, compartió un testimonio misionero cargado de anécdotas y vivencias, pero especialmente de servicio y trabajo misionero. Quiso recordar que todos participamos en la misión y que estamos llamados a la entrega misionera, pero que además colaborar con actos como el “bocata misionero”, que “nos pone en el centro del trabajo y de la mirada de la acción misionera” porque “los misioneros son en la actualidad los profetas del siglo XXI, los misioneros son, sin duda alguna, la expresión más viva de la misericordia de Dios”.

Concluía el acto compartiendo todos los asistentes el “bocata misionero” y un aperitivo que hacía efectiva la colaboración y cooperación misionera y fraterna de todos los que se suman, día a día, en el trabajo y la cooperación misionera.