jueves, 21 de diciembre de 2017

Tres nuevos sacerdotes para Lurín (Perú)


Desde la Diócesis de Lurín (Perú), el Padre Julio Alonso Ampuero, misionero diocesano de Toledo, nos informa que cuando la solemnidad de la Inmaculada declinaba ya en Toledo, en Lurín (Perú), donde hay seis horas de diferencia, comenzaban a vivir otro milagro del Señor: la ordenación de tres nuevos sacerdotes.

En efecto, el día ocho, a las cuatro de la tarde, tenía lugar la ordenación de Edgard, Ángel y Martín. Son un don de Dios para esta diócesis de Lurín, todavía tan necesitada de la ayuda de los sacerdotes de Toledo y de otros lugares.

Ha sido una hermosa fiesta. Como la catedral es pequeña y no podría acoger a los numerosos fieles que participarían, la celebración tuvo lugar en la parroquia Niño Jesús. Con el obispo diocesano concelebraron casi la totalidad de los sacerdotes que ejercen su ministerio en esta diócesis. En un clima de fe, y a la vez muy emotivo, cada uno de los diáconos dio su sí a Cristo para compartir su sacerdocio como presbíteros. Un sí para ser sacerdotes santos. Un sí para ser despojados de todo y revestirse de solo Cristo, humilde, obediente, célibe, pobre, orante... Un sí para ser pastores que gasten su vida en el servicio de evangelizar a todos, especialmente a los más pobres y a los más alejados. Un sí para construir la Iglesia, para embellecerla dando la vida por ella.

Ser en el mundo transparencia de Cristo, ser encarnación del amor de Dios hacia cada persona, ser rostro visible de Aquel que busca apasionadamente a cada hombre: esa es la razón, ése el ideal.

Para Toledo esta ordenación significa también un recoger frutos del empeño misionero que comenzó en el año 1994. En aquella fecha, con el impulso del cardenal Don Marcelo, se inició una misión diocesana en el sur de Lima, actual diócesis de Lurín. Desde entonces han sido numerosos los sacerdotes y laicos toledanos que han colaborado con esta Iglesia particular. En la actualidad somos tres los sacerdotes que seguimos prestando nuestro servicio en ella.

Desde hace trece años una de las responsabilidades encomendada es el seminario. Son ya quince los sacerdotes ordenados formados en él. Un número importante, pero insuficiente para atender esta diócesis, que cuenta con más de dos millones de habitantes y sólo unos ochenta sacerdotes, parte de los cuales son misioneros venidos de otros países.

Damos gracias a Dios por estos tres nuevos sacerdotes, don inestimable, y compartimos este gozo con nuestra diócesis de Toledo, a la vez que pedimos al Señor que esta ordenación se convierta en llamada al sacerdocio para otros jóvenes, y en llamada a la misión para los sacerdotes de Toledo.